HISTÓRICO
EL DOCTOR SONY AL ATAQUE
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Por ÓSCAR HERNÁNDEZ M. | Publicado el 17 de diciembre de 2012

Quién lo fuera a creer, pero se acerca el momento en que desaparezcan la píldora, la Te, los ligamentos y demás argucias para controlar la natalidad. El gran contraceptivo, si se me permite la horrible palabra, es el invento, funesto en mi concepto, de las telenovelas. Así de sencillo, como dicen algunos que quieren pasar por informados, periodistas, originales y todo lo demás. Bien, así de sencillo es lo que pasa con las telenovelas: sirven para controlar la natalidad.

Claro que nos imaginamos la manera, el modo como no se permite la llegada de un nuevo visitante a la casa. Cuando el marido diga: venga, mija, la dama que tiene los ojos pegados al televisor con una untada de zacol, responde: ahora voy, cuando se acabe el capítulo de Mi novio es un sinvergüenza... ya le van a descubrir el secreto a Manuela Filiberta... Ahora voy... Y así, con una sola frase, se frustra la llegada de un nenito a este mundo loco. Y todo porque la mamita veía una telenovela, y mientras ella estaba ante el televisor, el marido esperaba; hasta que el hombrecito se durmió...

¿Qué nos queda? Pues creo que dar las gracias al doctor Sony, al profesor Samsung y demás "especialistas" que no permitirán convertir el planeta en una inmensa China, llena no solamente de zapatos a centavo sino de muchachitos de todos los colores, esos sí a precios elevadísimos.

PAUSA. La soledad es una especie de nada sobre lo poco que somos.

REUISEÑOR. ¿Quién dijo que los pájaros servían únicamente para cantar? No señor, los pájaros sirven para muchas otras cosas, por ejemplo, para producir "caca", pero de la buena, de la fina, de la costosa porque ahora su sistema digestivo se cotiza por lo alto ya que su producto final es vendido a precios muy elevados para mezclarlo con arroz integral y agua. La fórmula parece simple: solo caca, arroz y agua. Con ciertos parecidos a un almuerzo de pobre...

Pero, no es para comer, es solamente para untar en la cara de las damas y hacer que su cutis brillen de belleza pajarita y espanten la llegada de las arrugas. Hasta el momento no conozco a féminas que utilicen esa pomada pero es seguro que si les garantizan el relleno de una sola arruga son capaces de dedicar un sueldo para comprar una onza de la caquita voladora.

Y bien, en estas cosas del amor y la belleza, todo es válido. Extraña, sí, que los pájaros ya estén llegando a las mejillas de las hermosas. Como quien dice, no andan volando bajo como dijo algún mariachi sino que han alzado el vuelo.