HISTÓRICO
El fútbol mantiene vivo a Juanes
  • El fútbol mantiene vivo a Juanes | En la recuperación de Juan E. Hernández Rendón han sido claves sus padres Hugo y Amparo, y los hermanos David, Daniel, Camilo y María. FOTO DONALDO ZULUAGA
    El fútbol mantiene vivo a Juanes | En la recuperación de Juan E. Hernández Rendón han sido claves sus padres Hugo y Amparo, y los hermanos David, Daniel, Camilo y María. FOTO DONALDO ZULUAGA
Por JAIME HERRERA CORREA ÁLVARO HERNÁNDEZ | Publicado el 03 de marzo de 2012

J uan Esteban Hernández comenzó el 2011 convencido de que ese sería el año de su consolidación como defensor central; pero un mareo, en plena pretemporada con el Deportivo Rionegro, le señalaría lo contrario.

Los resultados de los chequeos médicos que le mandaron, tras perder el conocimiento, ese 3 de enero, no pudieron ser peores: Juanes resultó con leucemia.

Sin desconocer que "ese diagnóstico fue fatal", el jugador considera que la manera como el especialista le entregó el positivo de su enfermedad fue determinante para que un año después esté con vida.

"El médico me habló a calzón quitado. Hizo que reaccionara cuando me dijo que tenía un 50 por ciento de posibilidad de seguir viviendo". Y aún hoy, recuerda la sentencia final del galeno: "Así que vos decidís qué querés".

Su fortaleza interna, sin dejar de lado las lágrimas y la depresión, fue vital para que este bellanita, de 24 años de edad, iniciara un largo y exitoso proceso de recuperación que arrancó con un mes de hospitalización en la Clínica Soma.

Y ha sido llevadero, reconoce, gracias a la lectura de Los Salmos de la Biblia, al respaldo familiar y la comprensión de su novia Mildré Hernández.

El fútbol es su ilusión
"La leucemia lo empieza a matar a uno de a poquitos, debido a que perdés fuerzas y el organismo deja de producir cosas fundamentales". Por eso, le dijo sí a la quimioterapia con la ilusión de volver a jugar.

Cuando salió del hospital lleno de petequias (manchas en la piel) y con flojera en sus piernas, Juan Esteban sabía que sería más duro el tratamiento. Igual se puso dos condiciones: "Cero lamentaciones y positivismo". Esos elementos lo revitalizaron tanto que fue capaz de ir a trabajar (a los dos meses) sin cejas, pelo y hasta cachetón.

Recuerda lo duro que fue cuando un cliente llegó al almacén Los Tennis de Metrobello y le preguntó si era el hermano de Juan. Él, sin ocultar la incomodidad, le contestó "soy yo y así ahora luzca diferente volví a trabajar, porque si me quedo en la casa me muero de la tristeza y necesito plata para el tratamiento".

La ilusión de retornar a las canchas, la cadena de oración liderada por su familia (padres y cuatro hermanos, uno de ellos Daniel, creativo del Cortuluá), el respaldo del Rionegro, y su vocación de guerrero -porque odia la palabra lástima-, llevaron a Juan Esteban a mejorar sus plaquetas, recuperar su pelo y a llevar una vida normal, en tan solo ocho meses. Asegura que ya se alivió y que le debe mucho a Dios.

La probabilidad de que si continúa juicioso con el tratamiento en un año haya superado en un 90 por ciento la enfermedad, lleva a Juanes a no decaer, pese a las malas jugadas que le hace pasar la leucemia.

Prueba de ello es que, a finales del 2011, cuando se atrevió a jugar con los muchachos que lo admiraban por su paso triunfal en la Infantil de Antioquia y la proyección que llevaba en el Torneo Postobón con los Leones, lo hicieron llorar. Aquellos que una vez lo aplaudieron empezaron a rechazarlo al "verme enchonchado con el balón, falto de distancia y sin fuerza".

En esa ocasión tuvo que regresar a casa bañado en lágrimas; sin embargo, del joven que aguantó la primera quimio el 20 de enero de 2011, al que hoy lleva ocho, hay mucha diferencia física y mental. "Cada tratamiento de limpieza de sangre es más duro que el anterior, pero cada vez me quedan menos y mayores posibilidades de que la leucemia desaparezca".

El sueño de volver a ponerse los guayos, que hoy vende por necesidad, espera hacerlo realidad en 2013, "así me toque empezar de cero y no me paguen, porque el fútbol es lo que me mantiene vivo".