HISTÓRICO
EL GRAN COLOMBIANO
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Por CARLOS LOPERA PÉREZ | Publicado el 02 de julio de 2013

Estoy con mucha piedra. No me hallo. Tengo mucha rabia con History Channel por haber hecho un reality para escoger al Gran Colombiano de la historia, sin incluir a la Mencha, sin efectuar pruebas de talento, sin hacer alargues y sin ejecutar un solo cara a cara.

Argumentamos los expertos en quedarnos aburridos, que la falla principal del concurso fue que faltaron otros buenos personajes entre los finalistas. Seguramente, si la preselección de los candidatos la hubieran hecho Amparo Grisales y José Gaviria, el resultado final hubiera sido diferente.

Aseguramos los veteranos en el arte de perder que los organizadores del programa hicieron de todo lo posible para facilitarle la competencia a quien al final resultó ser el ganador.

Yo creo que si en la categoría Artes y Ciencias, en lugar de Patarroyo, hubieran postulado a Natalia París por sus avances en genética de pollos, probablemente se habrían colapsado los sistemas con votos a su favor. Yo habría votado por la diva, para agradecerle que descubriera lo ignorante que soy como colombiano.

Si hubieran incluido a Jota Mario en vez de Yamid Amat, a Petro en vez de Luis Carlos Galán, y a Samper en vez de Antonio Nariño, seguro que el gran ganador hubiera sido César Gaviria, por inventar para la humanidad las catedrales de alta seguridad.

La competencia duró varias semanas, y el día de la final, cuando se iba a definir el ganador del concurso, no faltaron los espectáculos de la bajeza humana propios de todo reality: Una de las panelistas, María Jimena Duzán, mientras olvidaba que votaron más de un millón de personas y que la estadística lamentablemente funciona, al ver que uno de los candidatos llegaba a la final, se fue poniendo de mal humor. Fue tanto su desespero por el resultado, que Duzán no dudó en llamar esquizofrénicos a los colombianos, y para evitar que se inmolara, los realizadores del programa tuvieron que ir a un corte de comerciales.

Para rematar, luego de que se anunciara al ganador, el director de El Espectador no aguantó la piedra, y dejándose poseer por el espíritu de Óscar, el de Protagonistas de Nuestra Tele, se "rambotizó" y armó una pataleta editorial, digna del Premio Nacional de Periodismo.

Recuerdo que anteriormente solo los "mantecos" veíamos realities. Lo increíble es que History Channel logró que el programa lo vieran todas las vacas sagradas e intelectuales, quienes aseguraban que nunca verían un reality. Es muy triste que un mamerto se arriesgue a ver su primer reality, y termine aburrido viendo que gana su enemigo.

La única cosa que no pareció de un reality fue la persona que ganó: como buen triunfador, solo envió un corto mensaje de agradecimiento, y mantuvo su boca cerrada.