HISTÓRICO
EL MEGAPROYECTO DE LOS VIOLENTOS
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    EL MEGAPROYECTO DE LOS VIOLENTOS |
Por ANA MERCEDES GÓMEZ MARTÍNEZ | Publicado el 23 de febrero de 2013

Que las Farc y el Eln hayan expresado que atacarán conjuntamente los megaproyectos de generación energética, no es una noticia. Quizás lo que pretendan es decirnos que el Eln existe y debe ser tenido en cuenta en los diálogos de La Habana. Y mucho más…

No es noticia porque desde hace un rato, no mucho para ser precisos: durante el tiempo de Santos, reemprendieron la voladura constante de infraestructura energética: Caño Limón-Coveñas, el Transandino, los gasoductos, para mencionar sólo algunos. Problema que considerábamos definitivamente superado.

Pero tampoco podemos olvidar que durante este mismo gobierno, EPM, por boca de su gerente de entonces, el doctor Federico Restrepo Gutiérrez, anunció con dolor que se cancelaba el Proyecto Porce IV por la invasión masiva de los terrenos en que se iba a hacer la represa. EPM ya había hecho un censo poblacional y, como de costumbre, iba a reubicar a quienes por años habitaban la zona que sería inundada y a hacerles, como de costumbre también, un acompañamiento integral. Es más, muchos de los habitantes ancestrales trabajarían en la obra.

Para nadie es un secreto que los promotores de la invasión fueron los grupos violentos.

Ahora están amenazando a Pescadero-Ituango, la más grande hidroeléctrica que se está haciendo en Colombia y que dará energía a una buena porción del país, permitirá venderle a América Central y estimulará el asentamiento de empresas productivas con un alto nivel de innovación y competitividad en la zona de Urabá. Otra zona que, por estratégica, los violentos quieren volver a dominar.

El centro occidente de Colombia es montañoso y rico en recurso hídrico. ¡Cómo desearían muchos países esta ventaja comparativa y competitiva… No tendrían que hacer las peligrosas plantas nucleares que tantos daños han hecho a la humanidad. Recordemos Chernobyl en la extinta Unión Soviética y los desastres aún frescos, en Japón, fruto del terrible Tsunami.

Lo maquiavélico es que también se oponen a que empresas extranjeras hagan las costosas labores de exploración petrolera y gasífera en el Oriente del país y empleen colombianos, paguen impuestos y nos enseñen tecnología de punta. ¿Miedo a que Colombia supere a la venezolana Pdvesa, burocratizada, ineficiente e ineficaz? ¿O miedo a que el Oriente del país sea de todos los colombianos y no de ellos, como lo han querido?

Pensemos también en la extracción de oro y otros minerales con maquinaria de última generación. ¿Cuál es el inconveniente? Que están en zonas en donde ellos desean recuperar el control.

Chocó es un ejemplo. Son zonas estratégicas donde, en unión, todos los grupos ilegales siembran, procesan y exportan droga, y en pago reciben fuertes sumas de dinero, armas, uniformes, remedios y alimentos.

Eso lo comprobó Óscar Tulio Lizcano, un valiente exsecuestrado que se les voló con ayuda de un desertor y que escribió un libro que nos explica muchas cosas.

¡Qué bueno que este libro fuese leído por todos los colombianos… Los mismos que queremos la paz, pero no a cualquier costo ni entregándoles el poder a quienes son los responsables de la violación continua del DIH.

Ahora también piden cese bilateral del fuego. Que lo cesen ellos y se concentren en donde puedan ser vigilados, protegidos y tener garantes internacionales serios y con autoridad moral.