HISTÓRICO
El milagro del metrocable
  • El milagro del metrocable | ILUSTRACIÓN MORPHART
    El milagro del metrocable | ILUSTRACIÓN MORPHART
EL COLOMBIANO | Publicado el 30 de agosto de 2012

El reciente estudio publicado en la revista American Journal of Epidemiology sobre el impacto que las obras del metrocable produjeron en la reducción de la violencia en 25 barrios de la comuna nororiental de Medellín, entre 2003 y 2008, marca un antes y un después en el proceso de transformación de la ciudad.

Los resultados de la investigación son tan sorprendentes que ya hacen parte del análisis de los investigadores que adelantan los cursos de doctorado en salud pública de las prestigiosas universidades de Columbia y Michigan, en Estados Unidos.

Y no es para menos. El informe, titulado “Reduciendo la violencia a través de la transformación del vecindario: un experimento natural en Medellín”, establece claramente cómo la recuperación territorial en las comunas 1 y 2 de la ciudad produjo una reducción de los índices de violencia en un 66 por ciento por encima del resto de otras zonas no intervenidas.

La reducción de los delitos de alto impacto en el corredor del metrocable fue del 75 por ciento y los investigadores aseguran que dichos resultados no tienen antecedentes en ningún otro país en desarrollo.

De esa magnitud es el impacto logrado por dicha transformación, no sólo física, sino social y económica en una comuna que tenía uno de los índices de homicidios más altos del continente.

En 2002, antes de la intervención en las comunas, Medellín tenía un índice de homicidios de 185 por cada 100 habitantes. Después de las obras de transformación que implicó el metrocable, esa cifra se redujo a 30, según cifras de 2008.

Ese giro de 180 grados tiene profundas connotaciones para el futuro de la ciudad y del país. Demuestra que sí es posible atacar los factores generadores de violencia a través de inversión social en obras que posibilitan la integración de los barrios con la gran urbe.

Porque este milagro no es sólo de haber extendido un cable y colgarle unos vagones para movilizar a la gente desde y hacia el centro de Medellín.

No. Además de eso, fue haber tenido la visión de romper las barreras territoriales que significaba la ausencia de puentes entre los barrios, vías que no llevaban a ninguna parte y espacios públicos inexistentes para el encuentro ciudadano.

Esa fragmentación territorial que existía antes de metrocable era la que posibilitaba en buena parte la disputa por el control del espacio entre los combos y la desintegración de sus habitantes con el desarrollo del resto de la ciudad.

Mientras el metrocable era el eje integrador en la movilidad de la ciudad con parte de su periferia, el alcalde de entonces, Sergio Fajardo, tuvo la visión de llevar a la par todo un programa de inversión social y de renovación urbana que terminó de hacer el milagro: reconstruir el tejido social de esos barrios de la comuna nororiental.

La construcción de los parques biblioteca, la descentralización de las entidades municipales, la formalización del comercio y la llegada de los bancos, se convirtieron en el mejor instrumento para recuperar la institucionalidad y la cultura de la legalidad en la zona.

El resultado, según la investigación, es contundente. El 77 por ciento de los habitantes de los barrios que fueron intervenidos confiaba más en la justicia y en la policía y poco más del 90 por ciento de ellos estaba dispuesto a colaborar efectivamente en la lucha contra la delincuencia.

El informe, realizado por el Programa Previva de la U. de A. y la Facultad de Epidemiología de la Universidad de Columbia (EE.UU.), es categórico: la transformación social integral sí reduce la violencia.

Lo importante es continuar con la investigación y ampliarla a otros sitios de la ciudad donde también se ha hecho una gran transformación.