HISTÓRICO
El mundo verde de los veganos
Juan David Montoya | Publicado el 09 de abril de 2011
Abril llegó a Francia con una decisión judicial que puso a los hábitos alimentarios en el centro del debate público.

Los cafés parisinos, las páginas de opinión de los periódicos de todo el país y las calles de Amiens, donde juzgaron a Joël y Sergine Le Moaligou, fueron algunos de los lugares que concentraron las opiniones alrededor del veganismo, una tendencia cada vez más difundida en occidente en la que se prescinde del consumo de carne y cualquier otro producto derivado de los animales.

La leche, los huevos y la mantequilla son algunas de las comidas que están por fuera del menú de los veganos.

Al igual que miles de defensores de los derechos animales alrededor del mundo, Joël y Sergine Le Moaligou decidieron convertirse en veganos después de ver un documental sobre la industria cárnica y el tratamiento denigrante que, a juicio de ellos, reciben los animales.

Hasta este punto nada que pudiera ocasionar un quebranto de la ley francesa. Asociaciones cercanas a la causa calculan unos 400 millones de veganos en el mundo. El budismo, los hare krishna y algunas tendencias cristianas practican el veganismo como una forma de respeto hacia los animales, hacia los seres vivos con sistemas nerviosos evolucionados.

El problema con la justicia empezó para los Moaligou en marzo de 2008 cuando su hija Louise, de apenas 11 meses, murió. Según la justicia por "negligencia o negación de alimentos"

El caso "Louise"
1.825 días tendrán que pasar en prisión los Moaligou de cumplirse la pena que por la muerte de su hija les impuso la justicia francesa el pasado 1 de abril.

Al momento de su deceso, Louise pesaba 5.7 kilos, por lo menos 2.3 kilos menos para un bebé de su edad, quien hasta entonces había sido alimentada exclusivamente con leche materna.

La autopsia reveló que Louise carecía de vitamina A y B12. Uno de los argumentos de la fiscalía para lograr la condena de los Moaligou se basó en la falta de esta última vitamina que, bien conocido es entre los vegetarianos, se encuentra principalmente en la carne.

¿Son los veganos o sus hijos más propensos que los carnívoros a desarrollar enfermedades mortales?, ¿fue la actitud de los Moaligou la más adecuada frente a su bebé?, ¿no fue suficiente castigo perder un hijo como para que la justicia los condene una vez más?

La dieta vegana
Los expertos locales consultados concordaron en que los Moaligou tuvieron descuidos evidentes, pero que de éstos no se puede concluir de manera alguna que fue el veganismo el causante de la muerte de la bebé. Es más: no hay evidencia de que los hijos de los veganos presenten menores índices de desarrollo.

Cabe aclarar que también fueron enfáticos en algo: las madres transmiten a su bebé los componentes que consumen y una mala alimentación en una mujer embarazada influenciará el desarrollo biológico y cognitivo de su hijo lactante. Esto, por supuesto, cobija tanto a madres vegetarianas como a las que no lo son.

"Si la madre es deficiente en algunos nutrientes, su leche también va a ser deficiente en esos nutrientes", subraya el nutriólogo Sandro Gómez.

Para Julián Libardo Hincapié, médico de la Universidad de Antioquia, el primer error de Sergine Le Moaligou fue continuar amamantando a su hija hasta los once meses, sin haber complementado su nutrición desde los seis meses de nacida. "A partir de los seis meses la leche materna pierde oligoelementos, minerales, vitaminas y proteínas", explica.

Julián Londoño, nutricionista de la Universidad de Antioquia que escogió el camino del vegetarianismo, considera que no hay vitamina o elemento químico que circule en el cuerpo de un carnívoro al que no pueda acceder un vegano.

No obstante, señala que éstos deben tener especial cuidado con el zinc, el hierro, la vitamina B12 y el calcio.

Este último, dice, tal vez el más difícil de conseguir para una persona que no consuma leche como los veganos. Sin embargo, afirma que "hay estudios que sugieren que el calcio no es totalmente indispensable para el crecimiento".

De hecho, en el caso francés, se pudo comprobar que la otra hija del matrimonio Moaligou , de 12 años, se encuentra sin problemas de salud o crecimiento.

"Una mamá vegana no tiene por qué tener problemas para amamantar, ya que el calcio lo va a sacar de sus huesos", señala Londoño. La leche de soya es una fuente propicia de calcio para los menores veganos, informa Gómez.

El B12, informa el nutricionista Londoño, puede ser adquirido por veganos y vegetarianos en la espirulina, un alga que en la ciudad se puede conseguir en las tiendas naturistas. Esta vitamina sirve para evitar la anemia y favorece la funciones neurológicas.

"Los depósitos de B12 se demoran mucho en acabarse. Hasta diez años", señala el nutriólogo Gómez, quien recomienda además suplementar este elemento por medio de pastillas o inyecciones.

El hierro, por su parte, puede ser suplido con una dieta alta en leguminosas. El fríjol, las lentejas y la soya son apenas algunas de las alternativas.

Para su mejor asimilación, los expertos recomiendan acompañarlo con vitamina C. Ésta "no está en los cítricos como muchas personas creen sino principalmente en la guayaba y la fresa", afirma Londoño.

Las ventajas de comer verde
Más que problemas, el veganismo trae ventajas para la salud, advierten los expertos consultados por EL COLOMBIANO.

En primer lugar, los estudios demuestran que el veganismo reduce los riesgos de padecer enfermedades como la diabetes y la hipertensión.

Como es una dieta rica en fibra, resalta Sandro Gómez, también se combate la obesidad y muchas de las afecciones cardiovasculares.

El veganismo, antes que un problema de salud, es una opción de vida saludable. También "es una decisión que tiene que tomar una persona adulta de una forma responsable", en palabras del nutriólogo Gómez.

Precisamente por ser una opción, no faltó quien cuestionara a la pareja Moaligou por forzar a su bebé al veganismo.

Sandro Gómez compara la vocación temprana hacia el veganismo con la religión. En un modelo atávico y en que padres cristianos tienen hijos cristianos, padres musulmanes tienen hijos musulmanes, apenas comprensible que padres veganos tengan hijos veganos. "En esto", concluye Gómez, "uno no va a tener la última palabra".