HISTÓRICO
EL PAÍS DE LAS DELICIAS O DE LAS MARAVILLAS, SUEÑO DE EL BOSCO O DE CARROLL
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    EL PAÍS DE LAS DELICIAS O DE LAS MARAVILLAS, SUEÑO DE EL BOSCO O DE CARROLL |
Por ANA MERCEDES GÓMEZ MARTÍNEZ | Publicado el 15 de junio de 2013

Cuando leí el 25 de mayo el editorial de este diario sobre el inicio del tercer mandato de Rafael Correa en Ecuador, pensé que en mi ausencia había pasado algo que demostraba que el Jefe de Estado ecuatoriano había cambiado, que le iba a apostar al ejercicio pleno de la democracia y que los medios de comunicación de su país iban a respirar el ambiente de libertad que garantiza, precisamente, el necesario ambiente democrático.

Pensé, me dije, que por estar en el exterior y sólo leer la versión I-Pad de este periódico, no tenía la suficiente información y que, según el editorial, Rafael Correa había resuelto apostarle a la libertad de prensa, dejando de lado los carcelazos y las amenazas para los directivos de medios y periodistas que criticaban algún aspecto de su gestión de gobierno.

Pensé, también, que la muerte de Hugo Chávez le había permitido tomar distancia y ser un poco más autónomo, en concordancia con su formación en universidades de Estados Unidos y Europa.

Pero no. La equivocación iba por otro lado y Rafael Correa seguía siendo el mismo.

Los medios ecuatorianos continuaban con los ojos de Correa encima. La prueba es la ley que acaba de sacar, que es pura y llanamente Censura, con mayúscula. Otra prueba es que no sólo es un izquierdista populista sino que ha aumentado su tenacidad ideológica, apoyado en el favor popular de un voto que debe tener cierto grado de amarre.

Lo siento por la democracia. Lo siento por la prensa libre. Lo siento por mis colegas de Ecuador con quienes fui solidaria mientras fui Directora de este diario, solidaridad que nunca terminará y, menos, cuando acaba de ser aprobada la "Ley Orgánica de Comunicación", "Ley Mordaza", según los periodistas libres.

Esta ley tiene un bonito nombre, pero detrás de un eufemismo se esconde un monstruo que establece discriminación contra medios privados y forma un Consejo conformado por miembros del poder Ejecutivo, en su mayoría, según palabras de Jaime Mantilla, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa en Ecuador, SIP, y miembro de una de las familias que por más de cien años ha tenido periódicos en el vecino país.

Con esta ley se restringe al máximo, por no decir que se acaba, con la libertad para investigar.

Los funcionarios gubernamentales no entregan declaraciones a los medios privados. Esto significa que los ecuatorianos sólo tendrán información oficial cuando se trate de temas polémicos.

Podríamos decir, que el periodismo, que por más de cien años ha hecho un ejercicio serio y responsable del Derecho a la Información, sólo podrá ejercer el periodismo "rosa" que en nada contribuye a la formación de una opinión que pueda decidir con sus actos y su voto el futuro de su país.

Los ecuatorianos sólo tendrán información gubernamental de los temas políticos y sociales. Tendrán que decir "Adiós" a la prensa libre que hasta hace poco exaltaba los actos buenos del Gobierno y criticaba los actos equivocados o nocivos.

También tendrán que decir "Adiós" a las críticas a los gobernantes que se equivoquen voluntaria o involuntariamente. Esto último se basa en un parágrafo que ampara el buen nombre y la reputación de los funcionarios. Nada se puede decir contra ellos, como si tuvieran el don de la infalibilidad.

Es decir, con esta ley, Ecuador será, en el papel, el jardín de las delicias, como el cuadro de El Bosco, un país apenas comparable al de Alicia creado por Lewis Carroll: "El país de la maravillas". Mientras tanto, la realidad será otra bien distinta. Solidaridad con los colegas ecuatorianos.