HISTÓRICO
El Papa no renunció por enfermedad
  • El Papa no renunció por enfermedad
Por DIANA CAROLINA JIMÉNEZ | Publicado el 12 de febrero de 2013

Benedicto XVI lleva desde hace 10 años un marcapasos y hace poco menos de tres meses se sometió a una operación para cambiarle la batería.

Federico Lombardi, vocero de El Vaticano, desmintió así la información publicada ayer por el diario económico italiano Il Sole 24 Ore y recogida por otros diarios en todo el mundo, que aseguró que el Sumo Pontífice había sido sometido a una operación en la clínica Pío XI, propiedad del Vaticano, para sustituirle el dispositivo electrónico debido a su deteriorado estado de salud.

"No se trató de una intervención complicada, más al contrario, absolutamente normal, de rutina. Es una intervención a la que se somete cualquiera que tenga un marcapasos ", afirmó Lombardi, un día después de que Benedicto XVI anunciara que dejaría el Trono de Pedro. Lombardi insistió en que la renuncia del Papa no tiene nada que ver con la salud, sino con el avanzar de la edad y reiteró que el Pontífice "no tiene enfermedades específicas".

El marcapasos que lleva Ratzinger desde su época de Cardenal no fue un factor que lo persuadió a tomar la impactante resolución, dijo el Vaticano. "No tuvo influencia en la decisión, las razones fueron su percepción de que su fuerza había disminuido por lo avanzado de su edad", precisó.

El Padre Germán Bustamante, de la Arquidiócesis de Medellín, dijo a este diario que "todos los comentarios que se generaron alrededor de la renuncia del Papa son especulaciones. Su renuncia es humana porque él mismo reconoce que no tiene fuerzas para continuar".

La salud de Benedicto XVI, de 85 años, había preocupado a sus cercanos antes de que fuera elegido Papa. "Los sumos pontífices también son humanos. En eso consiste la universalidad y la riqueza de la Iglesia", señaló Bogdan Piotrowski, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de la Sabana.

Piotrowski, que conoce a fondo los temas sobre El Vaticano, sostiene que la renuncia de Benedicto XVI, lejos de una situación de enfermedad es un acto de humildad, una decisión "muy pensada".

Los "sustos" con respecto a la salud del Pontífice comenzaron en septiembre de 1991, cuando sufrió una hemorragia cerebral que le tuvo hospitalizado diez días. Luego, un día después de su elección como Papa, el 20 de abril de 2005, su hermano mayor, Georg Ratzinger, dijo que no sentía una alegría "ilimitada" por la elección, ya que le preocupaba la salud del Sumo Pontífice.

Despedida, en dos semanas
Mientras los cardenales que participarán en el cónclave comenzaron contactos informales para discutir quién deberá liderar a la Iglesia (ver gráfico), el Vaticano planea una gran despedida para el Papa a la que espera que asistan fieles de todo el mundo y autoridades de distintos países.

Benedicto XVI aprovechará la audiencia general del miércoles 27 de febrero desde la Basílica de San Pedro para despedirse de los fieles, y realizará todas las citas previstas en el calendario antes de la renuncia el próximo 28 de febrero, entre las que se encuentran los encuentros con los jefes de Estado de Rumanía y Guatemala.

De hecho, el Papa celebrará hoy su audiencia general y por la tarde presidirá el tradicional rito del miércoles de ceniza con la procesión penitencial, la Santa Misa, la bendición y la imposición de las cenizas.