HISTÓRICO
EL PAPA QUE LUCHÓ CONTRA LA DOBLE MORAL
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    EL PAPA QUE LUCHÓ CONTRA LA DOBLE MORAL |
Por CARMEN ELENA VILLA B. | Publicado el 18 de febrero de 2013

Tras una semana la renuncia de Benedicto XVI, he visto cómo algunos periodistas se han referido al tema de su supuesta negligencia al enfrentar el tema del abuso sexual por parte de algunos sacerdotes. Muchas de ellas han estado muy fuera de foco.

En primer lugar, el Papa ha sabido consolar a las víctimas de este crimen. En varios de sus viajes dedicaba un espacio en su agenda para reunirse con ellas. "El Papa lloró conmigo a pesar de que no tiene la culpa de lo que sucedió", dijo Joseph Magró, una víctima que participó de uno de estos encuentros en Malta.

En la valiente carta a los católicos de Irlanda, cuyo tema era el de los abusos, Benedicto XVI se dirigió a las víctimas: "Es comprensible que os resulte difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos".

La segunda acción del papa fue la de trazar directrices para una selección más adecuada de los candidatos al sacerdocio. Por ello la Congregación para la educación católica publicó el documento "Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y la formación de los candidatos al sacerdocio", que debe aplicarse en todos los seminarios del mundo e indica que el sacerdote debe ser una persona no sólo de una vida espiritual rica, sino también de una madurez psicológica que le permita vivir con equilibrio su vocación y en especial, la disciplina del celibato.

El tercer punto es el de reprender a quienes hayan estado involucrados en este delito. La acción más conocida fue la que emprendió contra el padre Marcial Maciel, a quien en el año 2006 llamó a tener una vida reservada. No era fácil creer que semejante líder religioso pudiera tener al escondido una vida "de aventuras, disipada y extraviada", como calificó el mismo papa en el libro Luz del mundo.

Delegó a sus hombres de confianza para que hicieran una visita apostólica a las comunidades de los legionarios de Cristo y para que se replantearan algunos puntos de su regla y alentó a quienes se sintieran llamados, a tantas personas buenas y espirituales que tiene este movimiento, a seguir en esta espiritualidad teniendo como modelo a Cristo, para que desde allí vivieran su vocación de servicio. Por otro lado, ante una aproximación que era clara en no consentir estas acciones, más de un obispo que ha vivido también esta doble moral se ha enfrentado con el deber de dimitir.

Quien comprende la sublimidad de lo que significa el llamado al sacerdocio ve con hondo dolor el tema de los abusos de parte de estas personas que tienen el llamado de ser otros Cristos. Pero si alguien se queja del "silencio del papa" es porque no se ha documentado bien de sus valientes acciones. Aunque el porcentaje de delitos de esta naturaleza que viene de religiosos (0,1 por ciento según el criminólogo Chrisitian Pfeiffer ) las acciones de consuelo, prevención y aplicar la justicia en la verdad y caridad traerán sus frutos de una Iglesia más auténtica y purificada.