HISTÓRICO
El paro deja sus secuelas en el medio ambiente
  • El paro deja sus secuelas en el medio ambiente | Alfonso González aprovecha los troncos para uso en la cocina de su casa, como lo están haciendo otros campesinos de la zona afectada con los cortes de árboles en el paro. FOTO DONALDO ZULUAGA
    El paro deja sus secuelas en el medio ambiente | Alfonso González aprovecha los troncos para uso en la cocina de su casa, como lo están haciendo otros campesinos de la zona afectada con los cortes de árboles en el paro. FOTO DONALDO ZULUAGA
Por GUSTAVO OSPINA ZAPATA | Publicado el 24 de agosto de 2013

Los peores perjudicados con talar árboles y hacer quemas, ya sea de llantas, sintéticos o los mismos árboles, son los campesinos que adelantan el paro y las protestas, pues atentan contra su propia salud y el ecosistema en el que habitan.

Así lo aclara el director de Corantioquia, Alejandro González, quien no deja de preocuparse por la excesiva tala de árboles que se ha hado durante las manifestaciones de protesta en la subregión del Bajo Cauca, donde se ha acudido al corte de especies arbóreas para bloquear las vías e impedir el paso de camiones y vehículos en general.

Advierte González que además de tragarse el humo nocivo de las quemas, cortando los árboles se atenta contra los ecosistemas de flora y fauna de la zona, que es de las más ricas y diversas de Antioquia.

"Las protestas no pueden seguir afectando el medio ambiente, la más perjudicada es la misma comunidad y el llamado es a que busquen otras formas de hacer sentir su inconformidad", subrayó González, que admite no tener aún una evaluación concreta ni del número de árboles talados ni de la dimensión de los impactos causados por los cortes.

Un dato preliminar de la Secretaría de Gobierno reportó 400 árboles talados solo en esa zona. "No sé de donde han salido cifras de 400 árboles, porque no hemos hecho ese conteo, incluso la oficina que tenemos en Caucasia está cerrada hace tres semanas por prevención", aunque aclaró que sus funcionarios no han recibido amenazas de parte de los líderes de las protestas.

Panorama desolador
Con un tabaco en su boca y en sus manos un lazo muy fino, el campesino Alfonso González, habitante de la vereda Puerto Bélgica, de Cáceres, termina de amarrar, a un carro de rodillos, un arrume de troncos y ramas que el dueño de una finca le regaló para que se los llevara a su casa.

Alfonso no sabe a qué especie pertenece el árbol. Reconoce que es madera buena y tiene definido el destino de la carga: "Es para hacer las arepitas y el sancochito de la casa". Aspira el tabaco y añade: "Le doy a gracias a Dios que me dieron la maderita".

El árbol, de gran tamaño, fue cortado por los manifestantes en una finca del sector y aunque el inmenso tronco es imposible que Alfonso se lo lleve, sus meras ramas son suficientes para ponerlo feliz, pues son largas y medianamente gruesas.

En este corredor, el que cubre los municipios de Tarazá-Cáceres y Caucasia- hay cerca de cien kilómetros de vía que se ven afectados con el fenómeno. El panorama es desolador, pues en muchos puntos se ven los árboles caídos, tirados al piso como boxeadores noqueados y a expensas del destino, que será la descomposición total o el corte en fragmentos con la motosierra o el machete. Para algunos son fuente de sustento.

En algunos lugares quedaron atravesados a orillas del camino e incluso cubriendo parte de la vía, lo que constituye un peligro para vehículos y motos. Así lo advierte José Vizcaíno, campesino de otra vereda que ha visto frenar en seco a muchos carros cuando se topan con las especies.

"Los de Invías deberían venir ligero a retirarlos antes de que pase un accidente", alerta.

Él, a pesar de estar pasando angustias por el paro, ya que no ha podido sacar sus cargas de plátano al mercado de Tarazá, prefiere dejar los árboles quietos antes que lucrarse.

Lo propio hace Antonio Martínez, cuya herramienta es una motosierra, pues su oficio es hacer cortes en las fincas donde lo requieran. Él prefirió pedirle permiso al dueño de un predio para que le dejara cortar un cedro que cayó solo, que tocar los de la carretera.

"A un tronco de esos uno le puede sacar hasta 200.000 pesos, pero yo mejor dejo eso quieto, la Policía me advirtió que mientras siga el paro es mejor dejar eso como está", comenta el campesino, que tiene 8 hijos pasando necesidades por culpa de la protesta.

El director de Corantioquia afirma que la zona, por su diversidad geográfica y topográfica, tiene más de 150 especies de árboles y una gran riqueza faunística, cuya afectación sería notable dependiendo de la dimensión de la tala.

"Los más afectados pueden ser las aves, que tienen los árboles como hábitat, para alimentarse o de paso", comenta.

Hasta ahora la tala no se concentra en un sitio sino que es dispersa a lo largo del trayecto, lo que amaina el impacto, según su apreciación. Espera que los manifestantes entiendan la situación y acudan a otras formas de expresarse. Los árboles no tienen porqué pagar las consecuencias del inconformismo social.