HISTÓRICO
EL PLAN B DE LOS PRECANDIDATOS
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Por CARLOS ANDRÉS PÉREZ | Publicado el 03 de mayo de 2013

La política es el escenario donde se hacen más evidentes las ambiciones personales. Los discursos se construyen para que sean incluyentes, pero todos sabemos que los dirigentes buscan permanecer en el tiempo con equipos sólidos y con cotas de poder notables y para eso, invariablemente tienen que pensar en sí mismos.

Al final termina siendo una profesión tremendamente egoísta y ese es el sistema que aceptamos: el que gana es quien define el tipo de país en el que vamos a vivir 45 millones de personas. Es la visión de una persona sugerida (o impuesta) a toda una nación.

Respondiendo a esa tesis están los aspirantes a la presidencia de la República, desde Juan Manuel Santos hasta la candidata del Polo y los precandidatos uribistas están sacando provecho de cualquier movida en estos días para proyectar su forma de ver la política y lograr aceptación.

Los pupilos del expresidente, que están compitiendo entre sí, tienen claro el provecho que van a sacar de esta campaña; independientemente de no ser señalados para la final de mayo de 2014.

Saben además que el proceso de selección, cualquiera que parezca democrático (consulta o encuesta), tiene un seguro ganador que es Francisco Santos, aun cuando el exmandatario preferiría que el ungido fuera Óscar Iván Zuluaga; y eso los lleva a ser más creativos porque lo que podría ser segundos lugares puede convertirse en el premio mayor para algunos, que tienen identificado para dónde ir.

Carlos Holmes Trujillo piensa más en la Gobernación del Valle o la Alcaldía de Cali que en la Presidencia de la República, Luis Alfredo Ramos busca con más fuerza la Alcaldía de Medellín; Francisco Santos piensa más en la Alcaldía de Bogotá que en el Palacio de Nariño. Los únicos de ese lote que no tienen claro para dónde ir después son Óscar Iván Zuluaga y Juan Carlos Vélez.

¿Es malo usar una campaña nacional para fortalecer una aspiración local? Por supuesto que no. Es perfectamente válido y conociendo la trayectoria de estos dirigentes que son hábiles políticamente hablando, fortalecerán los nichos regionales para imitar lo que sucedió en México cuando todo apuntaba a que era imposible sacar al PRI del poder: los panistas se enfocaron en gobernaciones y luego de una buena gestión en Guanajuato promovieron en el año 2000 a Vicente Fox para conquistar el poder nacional.

La apuesta es a que ganando en el terreno individual y fortaleciendo sus nichos de poder en las regiones, estos precandidatos de hoy puedan mantener vivo el fervor uribista unos años más para volver con fuerza por la presidencia.

La pregunta es si les alcanzará el impulso, con Uribe perdiendo terreno en las encuestas como lo muestra la última de Gallup.