HISTÓRICO
El Plan de choque debe ser más que un alivio
Por FERNEY ARIAS JIMÉNEZ | Publicado el 13 de abril de 2013
El Plan de choque por el crecimiento y la productividad, con los recursos necesarios para asegurar la buena salud de la economía y del sector productivo, anunciado el mes pasado, se quedaría en eso, en un anuncio.

La iniciativa esbozada por el presidente Juan Manuel Santos el 13 de marzo, en la entrega del premio El Empresario del año del diario La República, en Medellín, parece haberse desinflado, pues el martes anterior, en la asamblea de Proantioquia el mandatario reversó el mensaje.

"La economía no requiere un plan de choque como se conoce tradicionalmente", dijo el mandatario ante los empresarios antioqueños, y más adelante agregó que se ha estado discutiendo un paquete que tiene varios componentes y que sería presentado mañana en Bogotá.

El anticipo de inversiones, que estaban previstas para el año entrante o antes de dos o tres años, haría parte de la estrategia oficial, junto a nuevas medidas en materia de tasa de cambio y de competitividad.

Otro paquete de medidas, insistió Santos, estarán focalizadas al sector industrial y algunas, al sector agropecuario.

"No es un plan de choque propiamente dicho, porque la economía creció el año pasado el cuatro por ciento, este año está previsto, sin ningún plan de choque, crecer por encima de este cuatro por ciento, pero creemos que con esto podemos como darle un empujón importante en este momento y prevenir cualquier situación a nivel internacional".

La preocupación del Gobierno, en este sentido, tiene que ver con la debilidad que observan las economías de los países industrializados.

¿Y la agenda de largo plazo?
Para Marco Llinás Vargas, vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad, la agenda de largo plazo no se puede olvidar por estar apagando incendios y aunque admite que son necesarias las acciones de corto plazo para reactivar la economía, es claro que el Gobierno, al poner sobre la mesa el botiquín de primeros auxilios, también debe enviar un mensaje de urgencia para acelerar la implementación de la Agenda Nacional de Competitividad.

Una de las medicinas que se aplicarán, dice Llinás, tiene que ver con un incentivo tributario para las empresas que hagan inversiones en ciencia, tecnología e innovación, que aunque ya existe, no resulta muy atractivo para el sector privado.

No obstante, el Consejo sostiene que todavía hay áreas de mejora en productividad de las puertas de las fábricas hacia adentro. "Hay que acabar con el mito de que lo que afecta la productividad y la competitividad de las empresas es la falta de infraestructura o los problemas en el mercado laboral o la falta de capital humano. Lo cierto es que al interior del sector privado tenemos mucho por mejorar".

Una visión similar tiene José Darío Uribe, gerente del Banco de la República, quien afirma que "hay empresas que han tenido incrementos de productividad enormes, pero mi reflexión es que los incrementos de productividad los hacen las empresas individualmente y para que cada empresa logré más resultados en productividad requiere que la economía cuente con los incentivos correctos, la capacidad correcta y flexibilidad para adaptarse a las nuevas condiciones de la economía mundial y a los cambios internos de su estructura productiva.

Para Uribe, son necesarios los incentivos para trabajar y producir, más no para buscar rentas del Estado. "Incentivos para que quienes están laborando en el mercado informal y con bajos niveles de productividad lo hagan en el sector formal, explotando las economías de escala e incrementando sus habilidades. Incentivos para invertir en capital físico y de manera más productiva en la tierra".

Acciones tardías
El analista de Alianza Valores, Juan David Ballén Ramírez, considera que las medidas las ha debido tomar el Gobierno desde hace mucho tiempo. "De una u otra forma lo que se está buscando realizar en estos momentos, son medidas estructurales que mejoraran la competitividad de los sectores que más afectados se han visto por la revaluación. Ya que, la política monetaria, a cargo del Banco de la República, tan solo tiene la capacidad de contener la volatilidad de la moneda más no la revaluación".

Ballén estima que las medidas que se tomarían estarían enfocadas principalmente a beneficiar los sectores de industria y comercio, dos de los cuales se han visto mayormente afectados por la revaluación durante la última década de la moneda (cerca de 32 por ciento de caída).

"Tanto el Producto Interno Bruto (PIB) de industria y comercio, han crecido por debajo del promedio de los últimos cinco años del PIB total, y durante 2012, la industria fue el único sector que decreció en toda la economía, 0,7 negativo por ciento anual", explica.

El Colombiano consultó con los gremios y los empresarios qué herramientas y mecanismos debe contener el paquete de impulso a la economía, que será presentado mañana lunes, en la sede de Chapinero de la Cámara de Comercio de Bogotá.