HISTÓRICO
El Portal parrandero de Chepe
  • Un granero donde la rumba de diciembre no falta es uno de los sitios más frecuentados por estos días en Envigado
    Un granero donde la rumba de diciembre no falta es uno de los sitios más frecuentados por estos días en Envigado
  • José Hincapíe Cañas, el popular Chepe, está día y noche al frente de su negocio
    José Hincapíe Cañas, el popular Chepe, está día y noche al frente de su negocio

  • Lleva 38 años ubicado en el mismo lugar y atendido por su propietario.
  • Los clientes son los que ponen la música y los que tocan la raspa.
  • Allí se vende por igual papas, arroz, panela, aguardiente, cerveza y ron.
  • En Un granero de Envigado se vive la fiesta de Navidad y fin de año.
Por
Jaime Horacio Arango Duque
Envigado

Aun costado Buitrago suena a través del antiguo piano, mientras que al ritmo de la raspa y las maracas tres parejas bailan sobre el piso forrado en viruta y aserrín.

A no menos de dos metros de esta escena, una señora compra seis huevos y una libra de panela, mientras que de una de las mesas piden otra media de aguardiente.

Así transcurren los días de diciembre, que como en toda parte comienzan a finales de octubre, en El Portal, uno de los graneros más populares de Envigado, ubicado a sólo media cuadra del llamado monumento a La Madre.

Desde hace 38 años, cuando José Antonio Cañas Hincapié llegó desde Santa Rosa de Osos en busca de fortuna, El portal se ha convertido en un punto de referencia obligado de los envigadeños.

"Este es un negocio familiar, al que viene desde la abuelita, la suegra, los doctores, los muchachos, todo el mundo. Acá viene gente muy decente" anota José, a quien todos sus clientes y amigos llaman Chepe.

Parranda
Desde las once de la mañana hasta las dos de la madrugada, la música parrandera es la constante de este granero, al que en las noches no le cabe la gente.

"Esto es como tener una tienda de pueblo, pueblo acá en plena ciudad. Ese es el encanto de El Portal", dice uno de los médicos que constantemente visita el lugar.

A ese ambiente familiar que tanto destaca Chepe de su granero, su esposa Rubiela le suma la calidad de la música del gigante piano, de monedas de 500 pesos. "El mueve cerca de 200 discos, de esos de 45 revoluciones, pero tenemos casi mil", dice la orgullosa mujer, que labora parejo al lado de su esposa en la atención del patrimonio familiar.

Desde finales de octubre, la cara de El Portal cambia: girnaldas cuelgan desde los techos, matas de plátano decoran las puertas, mientras que la viruta y el aserrín forman un improvisado tapete.

"Son mis hijas las más entusiastas, ellas son las que se encargas de arreglar la tienda", dice José, padres de cinco mujeres y abuelo de Valentina, que por estos días lo visita.

Si encontrar una mesa desocupada en El Portal es difícil, más complicado es hallar una de las tantas raspas y maracas que Chepe tiene a disposición de sus clientes.

"En mi vida había tocado una raspa y en tres años que llevo viniendo acá me convertí en un experto", dice Juan Esteban Álvarez, un mecánico del barrio.

De lunes a lunes, sin importar que sea 24, 25 o 31 de diciembre, Chepe abre su particular Portal, donde las papas, el arroz, la panela, el papel higiénico se vende a la par del aguardiente, la cerveza y el ron.

"Desde hace 38 años este negocio es igual: parranda sana a la lata. Desde octubre la gente me está pidiendo la música caliente, esa de diciembre", dice José, que a diferencia de sus clientes en diciembre no se toma un sólo trago. Él espera hasta mitad de enero para sacar sus vacaciones y desquitarse del ajetreo decembrino.

En El Portal lo común es ver como muchachos, adultos, señoras y viejos comparten mesas, sillas, bultos de papá y cajones de cerveza, en medio de la parranda de Buitrago, Octavio Mesa o Vargasvil, al son de la raspa y las maracas.

A cuatro cuadras del parque
El granero está ubicado a cuadro cuadras del parque principal de Envigado, en la esquina a 50 metros del Monumento a La Madre.

Por esta temporada y gracias un permiso especial de la Alcaldía permanece abierto hasta las dos de la mañana. "Afortunadamente este año nos han dejado trabajar hasta tarde y me han dejado ubicar mesitas en la acera para que la gente se pueda acomodar", anota Chepe, que como toda tienda buena tiene como lema "Denos el placer de atenderlo como usted se lo merece".