HISTÓRICO
El sentir flamenco de Miguel Poveda
  • El sentir flamenco de Miguel Poveda | Poveda derrocha energía en el escenario, todo gracias a su pasión por la música. FOTO: CORTESÍA TEATRO METROPOLITANO.
    El sentir flamenco de Miguel Poveda | Poveda derrocha energía en el escenario, todo gracias a su pasión por la música. FOTO: CORTESÍA TEATRO METROPOLITANO.
Por PAOLA A. CARDONA TOBÓN | Publicado el 27 de junio de 2013

S u verdad, su sentir y el amor por la música es lo que Miguel Poveda ha querido reflejar en su cante. Con honestidad, dice, se ha dedicado por 25 años a un flamenco que él entiende como una manera de "tocar todas las teclas de los sentimientos".

El 21 de junio, este cantaor celebró sus Bodas de Plata con un gran concierto en Las Ventas de Madrid, con invitados como Joan Manuel Serrat y María Dolores Pradera y, afirma, que todavía está con "esa resaca emocional, porque observé el cariño de la gente de la profesión, de la que lleva años siguiéndome, de los músicos que llevan años acompañándome. Estoy en una nube".

El público de Medellín podrá verlo en escena hoy en el Teatro Metropolitano en un formato más íntimo, con una primera parte dedicada al flamenco tradicional y, en un segundo momento, se sumará en el piano Joan Albert Amargós para recoger canciones populares españolas y algunos poemas, como los de García Lorca.

Usted nació en Barcelona, ¿por qué le interesó seguir el camino del flamenco?
"Viví en un barrio en el que había mucha gente inmigrante andaluza que trajo parte de su cultura. Mi madre, aunque no es andaluza, también estaba muy pegada a esa región y ponía bastante esta música en mi casa. Había muchas peñas culturales andaluzas cerca de donde vivíamos y desde pequeño esto me llamó la atención".

¿De qué grandes del flamenco empezó a recibir influencias?
"Como siempre me llamó mucho la atención no he parado de escuchar discos, de ir a ver a los artistas, de ir a Andalucía a convivir con ellos y verlos cantar. Tenía una necesidad de expresarme a través de ese cante y poco a poco he ido haciendo de esa música mi mejor modo de expresión. Camarón de la Isla me gustaba mucho, Enrique Morente, Fosforito, Carmen Linares, en fin. Me gusta el flamenco tradicional (...) y creo que todo artista que se dedica al flamenco tiene que conocer bien toda la base, los cimientos, para, a partir de ahí, construir tu propio estilo a la hora de expresarse".

Sin embargo, ha explorado otros sonidos.
"Me gusta moverme con libertad, compartir y explorar otros géneros también. He convivido en Barcelona con músicos de todo tipo y se han dado situaciones muy bellas de compartir y luego de trabajar en proyectos distintos, y todo eso me hace aprender. Donde haya música que te haga aprender, ahí estoy yo. Sin prejuicios".

¿Cómo fue esa primera vez que se subió en un escenario?
"No estaba nada nervioso porque tenía muchas ganas, hasta que ya puse la voz en el micro, ahí me asusté y me di cuenta de lo difícil que era cantar. Estaban mis padres, mi familia, fue algo muy emotivo. Tenía 15 años".

Cuando mira hacia atrás en su carrera, ¿qué sentimientos lo embargan?
"Indudablemente hay un crecimiento. Tenía 20 años cuando hice mi primer disco y 20 años más tarde, con tantos viajes, los años que me han pasado por encima, con tantas experiencias y compartires, ya no me reconozco en ese primer disco. Me da ternura porque veo un chaval que quería empezar con toda la ilusión".

¿Cómo ha logrado seducir a nuevos públicos y mantener, a la vez, a los de siempre?
"Tratando de hacer las cosas con honestidad, con autenticidad, con todos los errores, por supuesto, que uno comete, pero haciendo la música desde las entrañas, desde tu sentir y, luego, lo demás aparece solo. Cuando lo haces desde el amor, creo que la gente lo percibe".

Es su primera visita a Medellín, ¿qué expectativas tiene?
"Quiero que la gente se emocione, que vean y escuchen algo que se les quede en el recuerdo y en el alma".