HISTÓRICO
"El ser humano también es capital"
  • "El ser humano también es capital" | Además de su formación como economista, Alfredo Sfeir Younis se destaca hoy como activista del medio ambiente y de los derechos humanos. FOTO DONALDO ZULUÁGA
    "El ser humano también es capital" | Además de su formación como economista, Alfredo Sfeir Younis se destaca hoy como activista del medio ambiente y de los derechos humanos. FOTO DONALDO ZULUÁGA
Por JUAN CARLOS MONROY G. | Publicado el 23 de marzo de 2012

Durante 29 años fue un economista atípico dentro de las grandes ligas de la economía internacional, al ocupar diferentes cargos en el Banco Mundial. Dentro de este coloso financiero libró una batalla para demostrar que la acumulación de riqueza y el mercado no eran la fórmula mágica ni el único camino para el desarrollo humano y la paz.

El chileno Alfredo Sfeir Younis , un apasionado de la filosofía budista, viaja hoy por el mundo vestido de túnica demostrando, a través de su experiencia personal, que la economía moderna debe considerar como capital el medio ambiente, la cultura y los derechos humanos para resolver problemas como la pobreza y los conflictos.

El economista-activista de la paz dialogó con EL COLOMBIANO a su llegada a Medellín.

Usted fue economista en épocas del capitalismo salvaje que hoy se cuestionan...
"El siglo XX fue una paradoja porque hubo industrialización, capitalismo, desarrollo económico, pero no se acabaron los conflictos ni la pobreza ni la desigualdad. El Banco Mundial nació del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial y luego el modelo económico se enfocó en la acumulación de capital y aumento de mercados. En los años setenta hubo dos crisis del petróleo, que subió 38 veces su precio (1973) y a partir de entonces la economía se volvió materialista e individualista, y puso al ser humano al servicio de la economía y de los grandes poderes".

¿Usted cambió o el modelo económico se transformó?
"A mí me tocó en medio de mi carrera abrirle el paso a la reflexión y fui uno de los primeros doctores en economía ambiental, pero no se nos reconocía como economistas. Nos costó 11 años crear un departamento de medio ambiente en el Banco Mundial. Luego empezamos a ganar discusiones y se empezó a hablar de responsabilidad social corporativa, de economía con desarrollo humano y en los años noventa ya había más conciencia de que el crecimiento económico, por si solo, no resuelve los problemas del mundo".

¿Cuál es ese nuevo paradigma de la economía que concilia con el medio ambiente y con el ser humano?
"Los problemas y los conflictos van a seguir con el modelo materialista e individualista de la arquitectura organizacional en el mundo. Por eso, se debe cambiar el paradigma de la economía hacía valores colectivos de justicia, equidad, solidaridad. Ya somos siete mil millones de habitantes interdependientes, no somos independientes. La economía pasó de privilegiar solo el crecimiento material y productivo al desarrollo sostenible, en el que los recursos naturales, el hombre y los derechos humanos son un capital".

Sin embargo, para mitigar el efecto contaminante de la industrialización surgieron iniciativas como el protocolo de Kioto y las metas del milenio.
"El mundo no va del todo bien en estos compromisos. Fui representante especial del Banco Mundial ante la ONU para los objetivos del milenio y la realidad es que hace falta más compromiso de los Gobiernos y más conciencia colectiva sobre la gravedad del calentamiento global. Muchos países que son grandes contaminantes aplazaron para el 2025 suscribirse al protocolo de Kioto. Es una vergüenza que un tercio del mundo viva en la pobreza, que la alimentación disminuya en calidad o la escasez del agua".

¿Y qué piensa del enfoque de los conflictos actuales?
"Cuando se da valor a la educación, a la salud, al derecho al desarrollo y explotación sostenible de los recursos protegemos los DD.HH. Hay problemas políticos y otros factores que originan los conflictos, pero las llamadas economías de guerra ya no son fuente de desarrollo económico, salvo para pocos sectores. La única fuente hoy de riqueza y desarrollo es la paz".