HISTÓRICO
Ante el maltrato el silencio es cómplice
  • Ante el maltrato el silencio es cómplice
  • Ante el maltrato el silencio es cómplice
  • De la imagen feliz de una fiesta a una mujer maltratada
    De la imagen feliz de una fiesta a una mujer maltratada

  • Las mujeres tienen hoy más conciencia de su situación.
  • El 61,2 por ciento de lesiones personales en el país se da entre parejas.
  • El caso de Lizzete Ochoa revive el tema de la violencia intrafamiliar.
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Vida y Cultura- Colprensa

La visita que recibió ayer en la habitación de la clínica del Caribe, en Barranquilla, la joven Lizzette Ochoa, terminó de desencadenar en ella un llanto contenido. Su madre, Luz Marina Amador, la tomó de la mano y le dio alientos hablándole muy cerca.

Lizzette acusó a su esposo Rafael Dangond Lacouture de propinarle una violenta golpiza el pasado fin de semana, en el exclusivo Country Club.

Álvaro Ochoa, el padre de la joven, calificó de "negligente" la actitud de los uniformados de la estación de Policía de El Prado, quienes al ver a Lizzette golpeada se limitaron a decir: "se le fue la mano al marido, vuelva a las nueve que ahora está dormido el encargado".

Los familiares de Lizzete denunciaron a Rafael Dangond, esposo y padre de los dos hijos de la joven, por tentativa de homicidio.

Se entregó
Los especialistas de la Clínica del Caribe dijeron que la mujer se recupera satisfactoriamente y se prevé que este fin de semana vuelva a la casa de sus padres. "Me muero de ganas de estar divorciada, le deseo la mejor suerte del mundo a él y que busque refugio en Dios", manifestó Lizzete.

Ayer, al finalizar la tarde, se informó que Rafael Dangond se entregó a las autoridades.

Aunque la misma Lizzette sostiene que su situación debe servir de ejemplo para que esto no le pase a ninguna mujer, lo cierto es que en Barranquilla y Colombia los casos son cada vez más numerosos.

Según los datos más recientes de Medicina Legal, en 2005 hubo 61 mil 482 dictámenes de lesiones personales por denuncia judicial. De esos casos el 61,2 por ciento corresponde a maltrato entre parejas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2005 (ENDS), que se realizó en 37 mil hogares, el 39 por ciento de las mujeres es víctima de la violencia física, el 33% de amenazas, el 26% de violencia verbal, el 18% de violencia sexual y el 66% de control extremo.

Una tercera parte (33%) de las mujeres dijo que sus esposos o compañeros ejercían amenazas contra ellas. Los porcentajes de respuestas afirmativas son casi iguales a los de la ENDS 2000 (34 por ciento), lo que significa que la situación no ha variado.

"La violencia intrafamiliar ha estado siempre en el país", dijo Amparo Carvajal, directora del Centro de Recursos Integrales para la Familia, Cerfami, en Medellín.

Indicó que en el país existe una cultura que posibilita la violencia contra las mujeres, pero ya ellas tienen más conciencia que no deben permitirla y si lo hacen no es porque quieran o sean masoquistas. "A veces padecen esta situación porque no tienen más que hacer. Si se quieren ir, en ocasiones el hombre no les va a dar ni para la comida de los hijos".

Las mujeres deben denunciar estos casos en las Comisarías de familia, Centros de atención de la Fiscalía, Inspecciones de Policía, para evitar que se repitan casos dolorosos como el de Lizzete.

El sábado 29, Rafael Dangond y su esposa Lizzete Ochoa, asistieron a una recepción en el Country Club (Barranquilla).

Después que ella saliera a bailar con otra persona, su esposo la golpeó violentamente durante dos horas. Lizzete está en la Clínica del Caribe y estas imágenes son recientes. Dangond, además, le disparó en su apartamento. El tiro solo le rozó la axila.