HISTÓRICO
EL TABLERO VENEZOLANO: ¿MADURO O CABELLO?
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Por BEATRIZ DE MAJO | Publicado el 25 de diciembre de 2012

Muy complicada de entender y más complicada aún de resolver es la coyuntura política venezolana. El que el presidente Hugo Chávez, consciente de la posibilidad de un no retorno al país y al cargo, le haya alzado el brazo a su vicepresidente Nicolás Maduro, ha destapado una batalla campal en el seno de lo que hasta el presente había sido un monolito: el Partido Socialista Unido de Venezuela. Con el comandante fuera del decorado es otro gallo el que canta.

Una lucha soterrada está en marcha entre los dos líderes rojos que pudieran asumir interinamente la presidencia hasta tanto haya elecciones presidenciales. Ambos aspiran a suceder al actual presidente y a medirse en elecciones contra el candidato de la oposición, aunque el delfín Maduro cuente con la ventaja de haber sido preseleccionado -sin espacio para disentir- como el sucesor del máximo Jefe revolucionario.

Ellos son, Nicolás Maduro, quien actualmente funge como Vicepresidente encargado hasta el 10 de enero. El otro, es el actual presidente de la Asamblea, Teniente Diosdado Cabello, quien actuaría como Presidente interino si Hugo Chávez no se presenta a recibir la banda presidencial en esa fecha.

En el momento en que se declare formalmente una ausencia definitiva del jefe de la Revolución Bolivariana, cualquiera de los dos que tenga la batuta del Estado venezolano -Maduro antes del 10/13 o Cabello después del 10/13- está obligado a llamar a sus conciudadanos a una nueva contienda electoral.

Las zancadillas políticas en la hora actual están en el orden del día y las razones del enfrentamiento no son pocas. Maduro, "el elegido", aparte de su cuota de seguidores rojos, cuenta con el apoyo de la dirigencia cubana, la que ha estado manejando los asuntos estratégicos, de seguridad y de inteligencia del gobierno venezolano en la última década. No en balde Hugo Chávez ha escogido pasar sus últimos días en La Habana y no en Caracas. La "nomenklatura" cubana se ha estado preparando para una falta permanente del discípulo dilecto de Fidel, pero no así para el colapso económico que enfrentaría si la dádiva venezolana que sostiene a la isla le faltara. Así pues, para Cuba Maduro es el hombre.

En el otro lado del ring, Diosdado Cabello, militar golpista supuestamente de izquierda, nunca ha podido digerir el relevante, incisivo e irrespetuoso rol que los militares cubanos han estado desempeñando en las Fuerzas Armadas venezolanas. Cabello, pues, cuenta con lo que a Maduro le falta que es arraigo y solidaridad militar suficiente para restablecer el orden en este terreno y en el país si el orden llegara a faltar.

Dos semanas apenas nos separan del hito del 10 de enero pero en el camino, el día 5, Diosdado Cabello deberá ser ratificado por el PSUV en la presidencia del Parlamento. Desde ya el "madurismo", inflamado y animado por la voluntad sucesoral impuesta por Hugo Chávez, se mueve sigilosamente para poner en su lugar a uno que favorezca la candidatura del ungido presidencial.

Pero defenestrar al hombre fuerte del partido no es cosa de cantar y coser. El 2013 no será un año fácil para los venezolanos.