HISTÓRICO
El Twingo cambia su esencia y sube de segmento
  • El Twingo cambia su esencia y sube de segmento | Las características básicas se conservan, pero su potencia, diseño exterior e interior son más impactantes. FOTO CORTESÍA
    El Twingo cambia su esencia y sube de segmento | Las características básicas se conservan, pero su potencia, diseño exterior e interior son más impactantes. FOTO CORTESÍA
POR JOSÉ ALEJANDRO PÉREZ M. | Publicado el 03 de mayo de 2013

Una cosa queda clara: ya no se trata del mismo carro que hasta hace poco menos de un año se ensambló en el país y que con casi 100 mil unidades vendidas, se convirtió en un icono de la industria del automóvil local. Inclusive era Colombia el único país del mundo donde todavía se producía y vendía con éxito en esa presentación original de 1991 (ensamblado en Colombia desde 1995).

Ahora el Twingo presenta una nueva apariencia, mejoras en condiciones de manejo y equipamiento; y también su precio (en este caso por ser importado como vehículo terminado y no ensamblado en la planta de Sofasa) se modifica al alza, para tristeza de muchos que lo habían reclamado durante mucho tiempo.

Idea urbana
Su esencia sí se mantiene, un pequeño automóvil urbano, cupé tres puertas, de motor pequeño y ágil en sus desplazamientos.

Pero el Twingo Fase II ahora deja de ser el automóvil de entrada de Renault en el mercado colombiano y se posiciona unos peldaños más arriba en la escala de los segmentos del mercado, para convertirse en un carro más dirigido al nicho de potenciales usuarios que buscan un carro diferenciador. De hecho, lejos de las expectativas de venta masiva que tenía la primera generación del modelo, Sofasa apunta a colocaciones más reducidas.

Este nuevo modelo, que El Colombiano probó con el apoyo del concesionario Agenciauto, cuenta con un diseño evolucionado, su figura se torna un poco más angulosa, menos redonda que la generación anterior. Una toma de aire amplia en forma de trapecio y unas luces ya no redondas sino alargadas estructuran la nueva cara del vehículo.

Desde la vista lateral, se destaca la amplitud de sus puertas que heredan el sistema de apertura de la generación anterior y que facilitan un poco el acceso a los ocupantes de la plaza trasera. Además, la amplia superficie acristalada contribuye a una óptima visibilidad desde el interior.

Cambio de forma
Al interior se perciben algunos cambios de forma, aunque sin perder la amplitud del espacio, con referencia a su tamaño, que ha caracterizado al modelo.

El volante ya no tiene la posición en la que el conductor parecía manejando un pequeño camión o autobus, ahora es un poco más vertical su posición desde la perspectiva de quien conduce.

También este elemento ya cuenta con ayudas eléctricas que lo hacen mucho más suave y de más dócil manipulación (nada del volante que ayudaba a sacar bíceps, de la generación anterior) con precisión responde y transmite las sensaciones que se desprenden en los recorridos.

El diseño de su tablero de instrumentos está más orientado a la posición del conductor para facilitar su lectura, especialmente su velocímetro digital de buen tamaño. No cuenta con odómetro para visualizar el conteo de las revoluciones del motor.

En las plazas traseras pierde las dos sillas, que se convierten en un asiento tipo banca que se puede plegar para ganar más espacio de carga, este sí bastante limitado.

Soltura y gracia
Esta Fase II, que corresponde a la segunda generación del modelo está montada sobre la estructura motriz de un 1.2 litros que genera 75 caballos de fuerza y un torque de 10 kilogramos por metro. Es un carro que registra su mejor comportamiento en revoluciones cercanas a las 5 mil vueltas para conseguir la máxima potencia y el torque máximo, con caídas entre marchas de mil a mil quinientas revoluciones. Es decir un carro que exige estar siempre firme con el pedal derecho.

La respuesta desde la primera aceleración es rápida, alegre y contundente para iniciar la marcha y de ahí en adelante, gracias también a una correcta precisión en las relaciones de piñones en su caja de cinco marchas, el carro rueda de manera ágil aún en los terrenos pendientes por los que transitó durante el periodo de prueba. Los sobrepasos no requirieron una gran exigencia y el auto se mostró seguro al afrontar este tipo de situaciones en la vía.

En materia de suspensión este Twingo II cumple con eficacia su labor de sostener el carro afirmado en el pavimento.

Aunque se presenta un poco de oscilación y movimiento al interior de la cabina no es una sensación exagerada, especialmente cuando se circula a velocidades altas.

El recorrido del pedal de frenos es justo y genera una sensación de detención en una distancia relativamente corta.

Esta nueva generación del Twingo había sido reclamada por muchos seguidores de la marca. Aunque ahora, por su precio, el objetivo no será convertirse en el primer carro de una persona, si conserva su intención de ser una opción llamativa y eficiente como un vehículo para afrontar la necesidad de transporte urbano.