HISTÓRICO
“El único voto que espero es el de Dios”
POR ISOLDA MARÍA VÉLEZ | Publicado el 15 de junio de 2013
Andrés Felipe Arias sabe que al proceso que le sigue la justicia por la presunta celebración indebida de contratos del programa Agro Ingreso Seguro le queda un largo camino.

En esta nueva fase del juicio tendrá la posibilidad de presentar la versión de los hechos desde su verdad y a través de sus propios testigos y de las pruebas que, sostiene, se cuentan en más de 350 documentos.

Ayer, llegó a Medellín, después de permanecer 23 meses recluido en la Escuela de Caballería de Bogotá, a donde fue remitido tras su detención por orden de la Fiscalía el 26 de julio de 2011, y de la que solo pudo salir después de cuatro intentos para obtener la boleta de libertad.

Ahora, la justicia considera que el exministro no representa una amenaza para el desarrollo del proceso, a pesar de que en el juicio que se reanudará este lunes, la defensa asumirá la actuación para intentar demostrar la inocencia de Arias frente a la responsabilidad de los delitos que le imputó la Fiscalía por presunta celebración indebida de contratos y apropiación por peculado.

¿Cuál será la relación con los testigos que deberán declarar de ahora en adelante, muchos de ellos amigos suyos, podrá  comunicarse con ellos?
"Hemos sido muy prudentes siempre y ya quedó desvirtuado ese mito que la Fiscalía le quiso vender al país de que yo influenciaba a los testigos. Nunca lo pudieron probar y ayer (el viernes cuando se le concedió el beneficio de la libertad) ya se demostró finalmente que nunca lo he hecho ni he tenido la intención de hacerlo. Y por eso, gracias a Dios, ya podemos seguir el proceso en libertad y en igualdad de armas".

Sin duda, lo más difícil ha sido estar sin su familia, pero en la parte procesal, ¿usted considera que la justicia ha sido manipulada?
"Creo que aquí hubo elementos antijurídicos detrás. Recordemos que cuando a mí me dictaron la medida de aseguramiento, la Fiscalía llevó barras de aplausos. Eso es un linchamiento y una lapidación que es muy cruel. Eso no se le debe hacer a ninguna persona. El proceso va bien. Aún no hemos empezado a defendernos y todos los testigos han hablado completamente a favor nuestro. También es bueno recordar que a mí no se me acusa de haberme robado un solo peso, me acusan de haber celebrado unos convenios de ciencia y tecnología con la Organización de Estados Americanos (OEA) y vamos a probar que esos convenios se firmaron bien, con todo el rigor de los requisitos legales y técnicos".

¿Cómo interpreta el hecho de que la Procuraduría lo haya sancionado con una destitución e inhabilidad por 16 años para ejercer cargos públicos y que luego se convierta en una de las voces que más  abogó por su libertad?
"Creo que la Procuraduría ha acompañado este proceso desde el primer día y la Procuraduría se ha dado cuenta de muchas cosas. Por un lado que nunca, jamás, tuve intención de obstruir la justicia y por eso ayer (el viernes) fue tan contundente el procurador delegado para el caso, apoyando la solicitud de libertad. Y en segundo lugar, creo que la Procuraduría se ha dado cuenta de todas las pruebas que se han ido obteniendo en el proceso, incluidas las de la misma Fiscalía, que demuestran no solo mi inocencia si no la de los funcionarios del Ministerio y de la de la mayoría de los funcionarios del IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura). Por eso creo que la Procuraduría ha tomado una posición, no a favor de Andrés Felipe Arias, sino a favor de la justicia".

Y frente al proceso que le adelanta la Contraloría por presunto detrimento patrimonial, ¿qué se viene?
"Ese es un proceso distinto y viejo, que viene desde hace más de tres años. La Contraloría me absolvió a mí y a los funcionarios del tema que investigaba sobre riego. Me imagino que como no se podían quedar atrás en el linchamiento empezaron a cuestionar la publicidad y la promoción que se hizo del programa. Hemos demostrado que esa promoción era necesaria, porque de no haber sido así, 400.000 familias del campo no hubieran conocido el programa ni accedido a toda esa tecnología que finalmente obtuvieron".

Hoy usted está concentrado en su defensa, pero ¿cree que el camino de la política sigue abierto para usted?
"No mire, le juro por Dios, que el único voto que mi interesa es el voto del de arriba. Cada día trae su afán y por ahora quiero estar con mis niños, recuperar tiempo perdido, terminar el proceso y que se conozca rápidamente la verdad y que yo pueda probar mi inocencia".

Usted es una de esas personas que despierta amores y odios, ¿usted por qué piensa que polariza tanto?
"No sé… Hay de todo. Hay gente que nos quiere mucho, gente que no. Lo que creo es que uno no puede tomar las cosas como personales y mucho menos llevar a niveles de odio diferencias ideológicas o políticas. Podemos dar el debate ideológico y político, pero sin meter la gente a la cárcel".

A usted mucha gente lo califica de arrogante, ¿qué le ha dejado este proceso?
"No voy a juzgar lo que dicen las personas. Pero el argumento de meter a la cárcel dizque por ser arrogante o porque no le gusto, es atroz. Si alguien considera que actué de esa forma, es un punto de vista. He tenido un proceso de crecimiento personal muy importante y seguimos para adelante con toda la tranquilidad de conciencia y siempre centrados en Dios".