HISTÓRICO
Emisor, codirectores capaces
EL COLOMBIANO | Publicado el 03 de febrero de 2013
Uno de los cambios más importantes que introdujo la Constitución de 1991 en la institucionalidad del país fue la eliminación de la Junta Monetaria y la transferencia a la Junta Directiva del Banco de la República de la responsabilidad de definir la política monetaria, cambiaria y crediticia.

La Junta está constituida por siete miembros: el ministro de Hacienda, el Gerente General del Banco, y cinco codirectores permanentes nombrados por el Presidente de la República por un período de cuatro años.

Aunque la actual estructura de gobierno no garantiza una completa independencia del Emisor frente al Ejecutivo, como es lo deseable en este tipo de institución, sí consigue que su interferencia sea limitada.

Esto hace que la presencia de los cinco codirectores sea tan importante. En esencia, sobre estos miembros recae la responsabilidad de salvaguardar la independencia del Banco frente a los intereses del Gobierno y de otros grupos de presión.

En los últimos años, Colombia ha logrado grandes avances en materia de estabilidad macroeconómica. La mejor calificación que tiene el país en los componentes de competitividad del Foro Económico Mundial es, precisamente, el que tiene que ver con el manejo macroeconómico.

La tarea realizada por la Junta Directa del Emisor ha sido determinante. Esto, a su vez, habla muy bien de la gestión realizada por las directivas y el equipo técnico de la institución.

Ante la finalización de su período, la semana pasada salieron de la Junta Directiva del Banco dos codirectores, Juan José Echavarría y Fernando Tenjo, ambos excelentes profesionales que cumplieron una destacable y meritoria labor. Esto obliga al Presidente de la República a nombrar sus reemplazos.

Hasta el presente, la gran mayoría de codirectores han sido personas con una alta formación académica y con reconocimiento profesional. Muchos de ellos han tenido experiencia en el manejo de los asuntos públicos y en el medio universitario. Algunos se han desempeñado en actividades propias del sector privado.

La formación profesional, junto a la experiencia y el reconocimiento en el medio académico, le dan a un codirector la posibilidad de interactuar, en igualdad de condiciones, con el grupo técnico del Emisor que, precisamente, se distingue por su altísimo nivel de formación y probada capacidad.

Para un codirector, la experiencia en la gestión pública y el conocimiento de la realidad nacional son complementos necesarios de la formación académica. La combinación de estas capacidades favorece la comprensión analítica de lo que acontece en la economía colombiana y mundial. También deben entender y conocer en detalle los instrumentos propios de las políticas monetaria, crediticia y cambiaria.

Finalmente, un codirector debe ejercer su independencia frente al Ejecutivo, así haya sido nombrado por el Presidente. Esto permite que las decisiones colegiadas respondan a las verdaderas necesidades del país.

En estos días el Presidente deberá anunciar los nombres de los dos codirectores entrantes. Es de esperar que, siendo él un conocedor de la importancia central que tiene el Emisor para la marcha de la economía, haga los nombramientos que más convengan a los intereses de la Nación. Se debe asegurar que esta decisión sea ajena a intereses de orden personal, político o económico.

La situación actual de la economía colombiana y del mundo demanda que en la Junta del Banco estén los más capacitados. De esta forma se le garantizará al país que las decisiones que allí se adopten sean las que mayor beneficio colectivo generan.