HISTÓRICO
En este caballo de acero monta una película
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Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 22 de junio de 2014

Caballo de acero es una película y también el proyecto en el que Luis Carlos Londoño y Osman Herrera se montaron hace dos años. Un largometraje que ya grabaron, pero al que todavía le falta recorrer camino. Toda la posproducción.

La cinta cuenta la historia de un ciclista, en un pueblo minero, Amagá. "Es de los sueños de las personas. Se narra a través del ciclismo, que creemos mueve pasiones en nuestro país. Su entorno es minero, y el protagonista se define entre trabajar en la minas de carbón con su familia y su sueño, ser ciclista", explica Luis Carlos, el actor principal y también productor.

Dentro de la estructura del guión, que escribió el actor, está la tragedia minera de Amagá de 2010. Tal vez por eso Luis Carlos habla de resiliencia, "la capacidad de las personas de sacar algo positivo de algo negativo".

Ese tal vez lo podrá resolver el público, cuando la película esté lista, y aún no hay fecha. No es fácil conseguir recursos, sobre todo para esta etapa, cuando lo que se busca es calidad.

El trabajo inició hace dos años. La idea la encontró en tres historias de vida, desde las que Luis Carlos empezó a escribir y a ficcionar. También a compartir entre los amigos, para montarlos en la película.

"A mí me enamoró el guión, porque desde que estaba estudiando, y es un debate que hay en la mesa, sobre las historias que estamos contando en Colombia, de prepagos, narcos. Cuando leí el guión vi que era opuesta a ese tipo de cosas. Me conecté con la historia porque es bella, enamora a cualquiera. Dije sí, de una", comenta Osman, fotógrafo, que hizo la dirección de fotografía, actúo y ahora es productor ejecutivo.

Porque en este proyecto cada uno es un montón de cosas al tiempo. La dirección es de Jorge Roldán y, también, de Luis Carlos. Es un proyecto hecho con amigos que se han sumado, que han creído.

Los recursos para lo llevan han ido llegando. Osman precisa que si a veces se dice que se hace con papita y yuca, este largometraje se ha hecho a punta de arepas de chócolo.

Luis Carlos y el papá tienen un negocio de arepas de chócolo, que ha sido fundamental para el proyecto. Luego están los que los quieren. "La película es el esfuerzo de amigos, la unión de una cantidad increíble. Unos, dentro de sus posibilidades, aportando económicamente. La mayoría puso el talento, que es más importante que el dinero, porque creyeron que era una historia que debíamos contar".

Entre el protagonista y los diez personajes principales hay una mezcla de actores profesionales y naturales. Fabio Restrepo y su hijo Andrés, John Montoya, Viviana Osorio y Jéssica Cárden as son algunos.

No se pueden quejar, porque han contado con suerte. Hasta los no amigos les ayudaron. En Amagá los recibieron muy bien, la comunidad se contagió, y aunque empezaron pocos rodando, terminaron siendo muchos. Hay más de 300 extras.

Un sueño
Caballo de acero está siendo posible por el esfuerzo y, quizá, por la magia que los ha encontrado.

"Yo no he hecho en mi vida —cuenta el guionista— las cosas que he buscado hacer, sino las que me han encontrado. Esto me encontró. No yo a la película. Ella me dijo cuénteme, hágame. Todo el tiempo decidió ella misma. Lo más loco del mundo. Teníamos una moto que no funcionaba y la llevamos a varios mecánicos y nada, en una de esas pasó una motico, cuadramos con la dueña y esa era. Si la hubiéramos hecho con la otra, no hubiera quedado igual de bella. Todo fue así".

El rodaje no lo hicieron con las uñas, porque ellos creen en este sueño y lo quieren muy bien, pero tampoco fue una gran producción.

Por eso ahora andan tocando puertas con su caballo al hombro. Ya estuvieron en la Comisión fílmica de Medellín, haciendo visitas a empresas. Necesitan recoger dinero para terminarla, y no de cualquier manera. Hasta tienen un momento que narrativamente lo han pensado en 3D.

"Uno en la vida no debe hacer las cosas porque sí o hacerse famoso —comenta Osman—. Es la convicción, necesitamos tener un propósito. El de nosotros es contar una historia, donde el mensaje que está implícito se cuente. No importa si el esfuerzo es del otro mundo. El propósito es lo que nos tiene encaminados a lo que se debe hacer".

Ellos estaban convencidos de su historia. Entendieron que además de una historia bella, que es lo que querían al principio, también puede entretener y, aun más: que cuando la gente salga de cine lo haga "con ganas de soñar y de creer"