HISTÓRICO
En la carpa del circo, un festival para la tradición
  • En la carpa del circo, un festival para la tradición | El festival propone nueve carpas, con espectáculos diferentes. Entrada libre. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    En la carpa del circo, un festival para la tradición | El festival propone nueve carpas, con espectáculos diferentes. Entrada libre. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 25 de octubre de 2012

Las cuerdas mágicas y luego, por ahí, pasa una bicicleta. El señor sostiene un palo, largo, y a esa altura, monta la de dos ruedas como si nada. Hace el show y se baja también como si nada. Como magia pura.

De seguro se acuerda cuando estaba pequeño y sus papás lo llevaron al circo a ver los payasos, los malabaristas, los acróbatas. "Yo me acuerdo de la esfera de la muerte, esa jaula esférica donde metían como cinco motos y ninguna se chocaba", recuerda Ricardo Trejos por Facebook.

Incluso no tan ruidoso, pero igual de miedoso: esos montajes increíbles donde el señor aquel de trusa se las veía con la muerte y una música de fondo ponía el suspenso.

A eso quieren volver. A la memoria y a la tradición, porque "rico empezar desde la historia. Cómo fue educado tu papá, para saber cómo hacerlo nosotros", dice Uriel Benjumea , el coordinador.

El primer festival de circo de Medellín empieza hoy. Una propuesta que busca llevar la mirada a los espectáculos circenses. La propuesta viene de un trabajo conjunto y el apoyo de la Secretaría de Cultura. De encontrarse en una idea y que los diferentes grupos y circos unieran sus esfuerzos para tener un espacio para ellos y para el público.

"Es abrir la puerta para que la gente nos apoye más. Son shows muy bonitos. Queremos que la gente los reconozca", cuenta Ernesto Daza , dueño de la carpa central, que se ubica en el parque biblioteca León de Greiff-La ladera.

Porque esta vez no van a llevar el circo al teatro. Serán nueve carpas en diferentes lugares de la ciudad, con la presentación de 18 grupos.

Son tres días para sentarse en las tablas de madera, para las crispetas y las manzanas acarameladas. "Es una recuperación de memoria -añade Uriel-. Le estamos apuntando a la tradición, porque la historia nos afirma el futuro".

La intención es que después vengan más festivales y se puedan invitar a grupos o familias circenses de más lugares. Por ahora los que participan son de Medellín o de otros lados, con una relación muy cercana. Este es solo el primer espacio, el primer paso para que mire hacia arriba y se encuentre a un hombre que salta en el aire a encontrarse con el trapecio.