HISTÓRICO
En Villa de Leyva lo esperan dinosaurios
  • En Villa de Leyva lo esperan dinosaurios | Henry Agudelo | Algunos de los gigantescos modelos se mueven con el viento, una manera de darle más realismo al lugar. En el parque hay dos lagos. En uno se encuentran réplicas de varios de los primitivos habitantes del mar. Un viaje por el pasado.
    En Villa de Leyva lo esperan dinosaurios | Henry Agudelo | Algunos de los gigantescos modelos se mueven con el viento, una manera de darle más realismo al lugar. En el parque hay dos lagos. En uno se encuentran réplicas de varios de los primitivos habitantes del mar. Un viaje por el pasado.
Ramiro Velásquez | Publicado el 05 de julio de 2010

A solo 10 minutos de Villa de Leyva, el pasado está presente. Gondava, el gran valle de los dinosaurios es una realidad. En una extensión de 35 hectáreas se recrea parte de la vida de hace 200 millones de años, dominada por enormes animales. Y aunque no todos forman parte de la reconocida riqueza arqueológica de la zona, se mezclan con el paisaje para hacer del parque una aventura prehistórica.

Cuenta la profesora Martha Rodríguez que cuando esté terminado, tendrá 150 reproducciones de animales, aparte de otras atracciones. Hoy el recorrido se hace en 45 minutos más o menos. Con todos los servicios listos, demandará más de tres horas.

Gondava, evocación de Gondawana, ese gigante bloque continental surgido tras la partición del supercontinente Pangea, es un parque de diversiones en jurisdicción de Sáchica (Boyacá), pero más fácil de ubicar por su cercanía a Villa de Leyva. Fue abierto en diciembre pasado, aunque no han concluido las obras.

El visitante encuentra hoy un lago con réplicas de antiguos habitantes del mar, decenas de dinosaurios esparcidos por un terreno seco, pedregoso, de pendiente suaves frente al acceso principal, más pendiente a medida que se sube hacia el museo.

Es una idea de la familia Salamanca, que buscó inversionistas para hacer verdad este sueño que poco a poco se transformó. Bernardo Salamanca, experto en efectos especiales, se encargó de darle vida, junto a su madre y toda la familia y no es extraño verlos trabajando allí.

No sólo es un parque para divertirse sanamente. Es un sitio para aprender. En la zona infantil, por ejemplo, los niños dibujan en la arena los animales que recoge en el lugar. En las dunas, busca y si halla una amonita, se le entrega una reproducción.

En otro espacio excava, con todo el cuidado, como lo hacen los arqueólogos, para desenterrar un fósil de animal.

Hoy, quien visita Gondava puede alimentar un dinosaurio, montar en botes, divertirse con la marioneta, montar en saltarines gigantes, o en el lomo de un mamut, entre otras atracciones.

Cuando esté terminado, el parque contará con sala de cine 3D, museo, cable, un enorme brontosaurio para meterse en él y una persecución de un velocirraptor.

Las figuras, indicó Martha Rodríguez, están construidas en ferroescultura algunas, pero hay otras en caucho siliconado y poliuretano, pudiéndose mover. Son réplicas con tamaño original, con características tomadas de las investigaciones que se han hecho para reconstruir la fisonomía de los dinosaurios. Se encuentra, por ejemplo, un braquiosaurio de 14 por 2 metros.

Están también copias de gigantes animales que sí vivieron en esa región, como el pliosaurio, entre ellos el cronosaurio.

Una atracción en una región repleta de historia y de prehistoria, que algún día estuvo sumergida, cuando la escisión natural de Pangea.