HISTÓRICO
Están desterrados dentro de su propia ciudad
José Guarnizo Álvarez | Publicado el 11 de julio de 2009
Doña Matilde Sierra* está naufragando en una paradoja que ni ella misma entiende. Hace 25 años y ocho días, el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, la sacó de un cambuche del basurero municipal y le regaló una casa a cambio de su voto.

En 'Medellín sin tugurios', como se llamó el barrio que construyó quien en ese entonces ejercía como Representante a la Cámara por el partido Alternativa Liberal, esta mujer crió a sus hijos, en tanto que acicaló las cuatro paredes que le dieron.

Ahora, luego de tantos años, una banda, le mandó razón que se tenía que ir. El mensaje le llegó, a la misma sala de velación, un día después del asesinato de su hijo de 28 años.

"Le dieron muerte, lo descuartizaron y me lo devolvieron como si fuera un costal de mercado", dice esta mujer de pómulos prominentes y hondas arrugas.

Martha Vanegas*, en cuyas ojeras se adivinan varias sesiones de llanto, es otra que tuvo que dejar la casa en manos de un conocido. Además, debió velar a su hijo, de 22 años, a puerta cerrada, pues temía que allá le llegaran.

Con estos y otros testimonios, el personero de Medellín, Jairo Herrán Vargas, denunció el pasado 10 de junio, que 36 personas habían sido expulsadas de este vecindario. Sin embargo, los días pasaron y a la fecha ya van 72.

La vida en un albergue, de esos adonde han tenido que llegar estos desplazados urbanos, corre entre la televisión y el ocio, dice Angélica*, una joven de 18 años, quien en su cuadra fue destinataria de una boleta de expulsión.

Mauricio*, en cambio, un muchacho al que le hicieron varios disparos en el piso, presionándolo para que se uniera a la banda, se entretiene jugando 'x-Box' y ni riesgos de volver.

Desde el destierro, Juan*, un estudiante universitario, se duele de no poder salir siquiera a trabajar, pues a él también lo están buscando.

Para una funcionaria de la Secretaría de Bienestar Social de Medellín, cercana a este tipo de casos, la gran dificultad con dicho fenómeno, es que Medellín también captura desplazados de todo el territorio nacional.

En cuanto a los de la misma ciudad, asegura que la situación es más delicada, dado que se requiere de seguridad extrema y "eso comporta un gran riesgo".

En el barrio 'Medellín sin tugurios', agrega el secretario de Gobierno Municipal, Jesús María Ramírez, lo que se presenta es un enfrentamiento entre bandas, una de ellas dirigida presuntamente por alias 'Tabique', quien terminó entregándose a las autoridades el pasado 22 de junio.

Por él, la Policía ofrecía 50 millones de pesos y figuraba dentro de la lista de los 42 hombres más buscados. De acuerdo a informes de la Policía Metropolitana del Valle del Aburrá, a este hombre le pesan investigaciones por su presunta responsabilidad en delitos de homicidio agravado y acceso carnal violento.

Según Luz Patricia Correa, gerente de Desplazamiento del Municipio de Medellín, que la gente deba irse de su propio barrio, representa una dinámica del conflicto aún más compleja.

"Frente al tema del desplazamiento intra-urbano, la Corte Suprema de Justicia, se pronunció en el año 2004, específicamente por el caso de la Comuna 13, obligando a Acción Social a que reconociera a estas personas como beneficiarios de los programas gubernamentales", dice.

Porque no es solo dejar las viviendas a la sombra del olvido. Doña Martha, por ejemplo, reconoce que pese a que las condiciones del albergue son óptimas y que el personal a cargo brinda un trato digno, hay aspectos de la cotidianidad que no se recuperan.

Como tener que dormir en camarotes, cerca de otras familias con dramas similares, o no poder salir a la calle por miedo a ser encontrados.

Carlos*, un hombre que en edad apenas sí sobrepasa la treintena, ha sido objeto de varios atentados en diferentes barrios en los que se ha querido confinar. Los pasillos del albergue que le tocó, han sido testigos de una tranquilidad que ya parecía irremediablemente extraviada.

Sin embargo, en palabras del Personero, por alentadores que puedan resultar los albergues, se debe evitar que la gente abandone sus casas. "A ese paso, el barrio 'Pablo Escobar' va a terminar mudando completamente de población y eso sí sería muy grave", dice.



*Nombres cambiados por petición de la fuente.