HISTÓRICO
Este Medellín que nos asfixia
Mario Alberto Duque Cardozo | Publicado el 18 de abril de 2009
Hay que ver lo que respiramos. Hollín, básicamente. Esta ubicación de la ciudad, encerrada entre montañas que apenas dejan correr el viento, es un arma de doble filo.

Pues, si por un lado nos permite disfrutar de un clima estable, por el otro evita que el aire contaminado siga su curso y se quede estacionado sobre la ciudad.

No es un dato simpático. Según el profesor Elkin Martínez, director del grupo de Epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, Medellín es, de lejos, la ciudad de América con mayores niveles de contaminación en el aire.

"Tenemos una contaminación más alta que en Sao Paulo, que Santiago de Chile, que Ciudad de México, que Bogotá. Eso es un referente de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud", dice el investigador.

Y eso que en el D.F. mexicano y en Santiago, se puede ver gente con tapabocas.

Tenemos un aire malsano es la conclusión de Martínez, que se apoya en el estudio Contaminación atmosférica y efectos sobre la salud de la población , elaborado entre las alcaldías de Medellín e Itagüí junto con la Universidad de Antioquia y el Área Metropolitana.

"No deberíamos tener más 20 microgramos por metro cúbico de material particulado, o sea de hollín. Y en Medellín esa cifra llega a 80, 90 y hasta 100. "Las ciudades americanas están alrededor de 25", expuso el experto.

Golpe al pulmón
El efecto de la calidad del aire en Medellín en la salud de los habitantes es notable.

La contaminación atmosférica disminuye la capacidad funcional del pulmón entre el 12 y el 16 por ciento.

En el Valle de Aburrá eso se evidencia epidemiológicamente. "Hay una aumento de todos los síntomas respiratorios. Gripas, asma, Epoc... La gente que respira el aire de Medellín tiene la frecuencia más alta de tener problemas respiratorios que quienes respiran un aire más limpio", sostiene Martínez.

El principal culpable es el Acpm, y el diesel y los procesos de combustión incompleta de los vehículos en mal estados. "Eso envenena el aire", asegura el investigador.

Pero la contaminación no solo aumenta la morbilidad (incluidos los problemas psicológicos entre un 40 y un 120 por ciento), sino también la mortalidad por enfermedades respiratorias especialmente entre los niños y los ancianos.

En 2007, recuerda el Informe de calidad de vida de Medellín, 2008 del programa Medellín Cómo vamos, se presentaron 39 muertes por Enfermedad Respiratoria Aguda en niños de la ciudad. Más que por enfermedad diarréica aguda o por desnutrición.

Tenemos los niveles de asma más altos que cualquier ciudad de Colombia, lo mismo que de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc), indica Martínez.

"Incluso tenemos una epidemia de cáncer de pulmón en Medellín. Atribuible a la contaminación, sí, pues mientras el consumo de cigarrillo baja, el cáncer sigue subiendo. Tenemos cuatro veces más casos que en Bogotá", anota el epidemiólogo.

Acciones urgentes
El paso número uno para detener la contaminación y de paso sus efectos nocivos en la salud es crear conciencia en la ciudadanía.

La gente tiene qué saber que no está respirando un aire limpio.

El paso dos: no permitir la circulación de aquellos carros que van soltando chorros negros de humo, pues van envenenando la ciudad.

Y luego debe venir la acción ciudadana y el compromiso social y político: "exigir a Ecopetrol que en el término de la distancia provea a Medellín un combustible más limpio. Eso lo hicieron en Bogotá, pero el problema es más grave está en Medellín", esa es la invitación del estudioso.

Esto para no llegar a otro consejo que extiende Martínez: "Sería prudente que se use una máscara si no se quiere inhalar esas partículas que se instalan en el pulmón para no salir de allí".