HISTÓRICO
Exiliados por el ruido excesivo
POR CATALINA HERNÁNDEZ OSORIO | Publicado el 12 de agosto de 2013
La ilusión de vivir en la casa soñada termina pronto, para algunas personas por culpa de los vecinos ruidosos. Algunos habitantes de Medellín y el área metropolitana han vivido la experiencia de tener que cambiar de casa por bulla insoportable que no los deja dormir.

El sábado 10 de agosto, El Colombiano publicó la historia de los vecinos de la avenida 33 que se consideran a sí mismos "exiliados por el ruido". Después de esta publicación, otros casos han llegado a ZonaC, pidiendo soluciones urgentes.

"Me fui de una unidad en Los Colores debido al ruido que hacían al frente, en un billar en La Iguaná", comentó Luis Guillermo Cadavid a través de su cuenta de Twitter @Luisguicadavid. Este caso se repite en zonas aledañas al Cerro Nutibara donde sus vecinos ya no saben qué hacer con los bares y discotecas. "Vendimos el apartamento cerca al Cerro Nutibara. Era un sector muy tranquilo pero con los negocios de la 33 con 63B, el problema se salió de las manos", manifestó otro lector que pidió reservar su identidad.

Ante estas quejas, la Secretaría de Gobierno de Medellín explicó que antes de poner un bar o discoteca, sus dueños deben verificar el uso del suelo según el Plan de Ordenamiento Territorial, pues muchas de ellas son instaladas en zonas residenciales sin obtener los permisos correspondientes.

Ante los altos niveles de ruido, que también fueron denunciados por lectores en El Poblado, La Floresta, Manrique, Castilla y Belén, la recomendación de las autoridades es poner la queja en las inspecciones de policía con el fin de que se haga una revisión con sonómetros y determinar si se incumplen los niveles máximos de ruido.