HISTÓRICO
Familias y empresas se reparten control de los clubes
Por JAIME HERRERA CORREA | Publicado el 24 de agosto de 2013
La transformación de corporaciones sin ánimo de lucro a sociedades anónimas le está permitiendo a los equipos de fútbol en Colombia contar con capitales frescos y nuevos propietarios.

En vez de los 2.000 socios que exigía la Ley, los clubes ahora pueden ser manejados entre 5 personas (Sociedades Anónimas) y 500 (corporaciones) y esto facilita la vinculación de nuevos inversionistas, como lo admitió Justiniano Botero, presidente de Alianza Petrolera.

La Organización Ardila Lulle (propietaria de Nacional), el Grupo empresarial Olímpica (responsable del Junior), Kenworth de la Montaña (dueño del Once Caldas) y Equidad Seguros (responde por el equipo del mismo nombre) están marcando el paso del nuevo rumbo que, según Ramón Jesurún, presidente de la Dimayor, busca dinamizarse y consolidarse como negocio.

Los cambios que se vienen dando han permitido que Faryd Mondragón, Mario Alberto Yepes y Alexánder Viveros hagan parte de los 3.000 socios del Deportivo Cali; que el exconstituyente Antonio Navarro Wolff sea accionista del Pasto; que Saludcoop también haga parte de Equidad; que la Gobernación de Norte de Santander tenga un porcentaje en el Cúcuta y que la familia del exsenador Jaime Lozada Perdomo posea derechos en el Huila.

Rafael Castañeda, gerente del Caldas, califica de "saludable la llegada de entidades reconocidas y personas con capitales transparentes" y cree que ese respaldo financiero pueda motivar el manejo empresarial que ha faltado, antes el manos de los particulares.

Fernando Salazar, presidente del Itagüí, uno de los pocos oncenos que aún son administrados por sociedades familiares, reconoce que la llegada de las grandes empresas le hace bien al fútbol colombiano. "Lo importante es que se queden para que la industria del fútbol sea una marca consolidada y las instituciones deportivas puedan proyectarse mejor financieramente".