HISTÓRICO
FEDERACIÓN NACIONAL DEL CHANGÓN
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    FEDERACIÓN NACIONAL DEL CHANGÓN |
Por ÓSCAR HERNÁNDEZ M. | Publicado el 21 de enero de 2013

El título de esta nota no es un chiste, ni siquiera alcanza a la tomadura de pelo. Se trata simplemente de ponernos al día con las organizaciones internacionales que codifican muy bien sus empresas, tanto particulares como públicas, y se convierten en ejemplo para el mundo. Estoy hablando de la Federación nacional norteamericana del rifle que quiere prevenir las matanzas que cada rato se suceden en ese país. Los tiradores gringos, que se entrenan en países lejanos para mantener su forma, proponen ahora que para evitar sucesos terribles como el asesinato de veinte niños hace algunos días, recomiendan al gobierno que pongan policías en cada escuela.

Claro que la policía sirve para evitar estos terribles sacrificios, pero aceptar la medida sería tanto como crear un nuevo ejército en el poderoso país del norte, cosa que el pueblo gringo no va a aceptar así como así. La calentura no está en las sábanas y adoptar esa medida sería como abrir un compás donde cupieran agentes en los supermercados, las bombas de gasolina, las iglesias, en fin, en todos aquellos lugares donde hay gente reunida.

Entre nosotros, si de repente seguimos el ejemplo, no pasará mucho tiempo sin que fundemos la Corporación del changón o la Federación nacional de la puñaleta.

PAUSA. El mejor remedio para el "dolor de patria" es una "operación" bancaria.

LIBRO. Acabo de leer algunos cuentos del libro La música de los ángeles y en verdad es saludable que se entreguen a los lectores colombianos obras de esta naturaleza, y de este buen calibre profesional, pese a que algunos de los autores apenas empiezan en el camino de la narrativa. Hay varios, o mejor muchos trabajos buenos y puedo destacar uno que me llamó la atención por su madurez y por la forma como toma el tema o los temas y los desarrolla con soltura, inteligencia, solidez.

La lagartija muerta es el título del cuento firmado por una joven cundinamarquesa, Tatik Carrión, quien aparece como una realidad, no ya como promesa de la escritura en el ámbito que podríamos llamar profesional. Tatik camina por su cuento con una soltura que hace liviana pero interesante su historia y que nos compromete a terminar el tema para ver una culminación que no puede escapar a nuestro sangriento panorama.

Pero en su final, apenas como por una claraboya por donde asoma la violencia, aparece la tragedia como un relámpago escritural que muestra la maestría de Tatik y la sutileza para, con muy contadas palabras, resumir cincuenta años de martirio nacional.