HISTÓRICO
Un desafortunado Manualito de imposturología física
  • Un desafortunado Manualito de imposturología física
  • Archivo Albert Einstein y Darwin, en medio de una mirada nada ortodoxa de Fernando Vallejo. La polémica sigue su curso.
    Archivo Albert Einstein y Darwin, en medio de una mirada nada ortodoxa de Fernando Vallejo. La polémica sigue su curso.
  • EL COLOMBIANO Fernando Vallejo está radicado en México desde hace más de treinta años.
    EL COLOMBIANO Fernando Vallejo está radicado en México desde hace más de treinta años.
  • Autor

Juan Diego Vélez


 Profesión:
Matemático

Nacionalidad:
Colombiano


 Contexto
Fernando Vallejo publicó recientemente un libro que no tiene nada contenta a la comunidad académica y especialmente a científicos y matemáticos.En Manualito de Imposturología, editado por Taurus, el lector encuentra una serie de afirmaciones que han causado espanto por sus implicaciones.El profesor Juan Diego Vélez, vinculado con el departamento de Matemáticas de la Universidad Nacional, con sede en Medellín, autor de numerosos ensayos y del libro Neuróbicos que editó en noviembre de 2002 con el profesor Antonio Vélez, hace en este artículo algunas observaciones a la obra de Fernando Vallejo, advirtiendo que, a pesar de la investigación realizada por el autor, peca por sus errores, su ingenuidad y sus contradicciones.El polémico escritor, radicado en México desde hace varios años, es autor de obras como La virgen de los sicarios, llevada al cine por el director francés Barbet Schroeder; El desbarrancadero, La ramba paralela, Mi hermano el alcalde y el Río del tiempo, del que hacen parte cinco novelas autobiográficas. Además, es autor de un libro sobre biología, La tautología darwinista y de Logoi, una gramática del lenguaje literario. Chapolas negras (1995), es una biografía del poeta José Asunción Silva, que se une a la del también poeta colombiano Porfirio Barba-Jacob.
    Autor Juan Diego Vélez Profesión: Matemático Nacionalidad: Colombiano Contexto Fernando Vallejo publicó recientemente un libro que no tiene nada contenta a la comunidad académica y especialmente a científicos y matemáticos.En Manualito de Imposturología, editado por Taurus, el lector encuentra una serie de afirmaciones que han causado espanto por sus implicaciones.El profesor Juan Diego Vélez, vinculado con el departamento de Matemáticas de la Universidad Nacional, con sede en Medellín, autor de numerosos ensayos y del libro Neuróbicos que editó en noviembre de 2002 con el profesor Antonio Vélez, hace en este artículo algunas observaciones a la obra de Fernando Vallejo, advirtiendo que, a pesar de la investigación realizada por el autor, peca por sus errores, su ingenuidad y sus contradicciones.El polémico escritor, radicado en México desde hace varios años, es autor de obras como La virgen de los sicarios, llevada al cine por el director francés Barbet Schroeder; El desbarrancadero, La ramba paralela, Mi hermano el alcalde y el Río del tiempo, del que hacen parte cinco novelas autobiográficas. Además, es autor de un libro sobre biología, La tautología darwinista y de Logoi, una gramática del lenguaje literario. Chapolas negras (1995), es una biografía del poeta José Asunción Silva, que se une a la del también poeta colombiano Porfirio Barba-Jacob.

  • A propósito del último libro del autor antioqueño Fernando Vallejo.
En este año se conmemora un siglo de la publicación de la teoría especial de la relatividad de Albert Einstein, uno de los grandes iconos del pensamiento humano, y por este motivo se ha llamado el año de la física.

En contraste con las muchas celebraciones programadas, la editorial Taurus ha publicado Manualito de imposturología física, del escritor colombiano Fernando Vallejo, un libro de apenas 214 páginas en el que Vallejo arremete contra los que considera los máximos impostores de la ciencia: Newton, ?el charlatán de Maxwell?, ?el patán de Einstein? y las figuras líderes de la mecánica cuántica, a quienes llama ?payasos cuánticos?.

Su intención es revelar la impostura que se ha venido perpetrando desde Aristóteles hasta nuestros días, y para la cual Vallejo ha creado una unidad de medida, ?el aquino?, que define como la cantidad de impostura contenida en los 33 volúmenes de la Suma teológica de Tomás de Aquino. El gigante de la impostura es Einstein, a quien Vallejo asigna 280 aquinos, seguido por Maxwell con 180.

Vallejo compara a Tomás de Aquino con Einstein porque en su opinión la física y la filosofía escolástica no difieren mucho. Distinguir entre corriente eléctrica y voltaje es tan ocioso y vacío, afirma Vallejo, como distinguir entre esencia y existencia. Para el autor, de haber alguna diferencia entre teólogos y físicos, sería la perversa manía de los físicos de engañar usando ecuaciones, que Vallejo propone eliminar de una vez por todas, ya que a su juicio el signo igual sólo ha servido para mentir.

El Manualito puede considerarse la continuación de La tautología darwinista, libro en el que Vallejo pretende haber desenmascarado a Darwin, otro gigante de la impostura, según él, y haber echado por tierra su ?tautológica? teoría de la evolución. Ahora el turno les tocó a físicos y matemáticos, a quienes Vallejo cree haberles asestado el golpe de gracia.
Es indudable que Vallejo no le teme a ninguna vaca sagrada y se ha metido de lleno y con tesón en una extensa investigación histórica, haciendo el esfuerzo de enfrentarse a cálculos y ecuaciones.

Sin embargo, el resultado es un libro plagado de errores, ingenuidades y contradicciones que ponen al descubierto la limitadísima instrucción matemática del autor, así como su elementalidad e infantilismo para razonar con conceptos abstractos, que en algunas páginas alcanza niveles verdaderamente risibles. En un estilo ácido y mordaz, característico del autor, Vallejo no desaprovecha oportunidad para despotricar e insultar con ferocidad.

A Los Principios de Newton los llama ?un libro feo y abstruso?, a la ley de acción y reacción ?un burdo engaño, una aseveración gratuita y abusiva?. Maxwell es tildado de charlatán, Einstein de entrometido y patán; a los matemáticos los tacha de ?embaucadores natos?, a la ecuación F = ma la califica de ?tonta y fea?, y la mecánica cuántica es ridiculizada en los últimos capítulos del libro, en un diálogo saturado de abominaciones e injurias.

Los Principios de Newton están escritos en un lenguaje geométrico y muchas de las leyes físicas no fueron formuladas en ecuaciones, como acertadamente advierte Vallejo. Sin embargo, sí fueron los tratadistas del siglo XIX los que escribieron por primera vez la fórmula de la gravitación universal F = Gm1m2 /d2, o esta fue formulada antes, es un problema que podría interesar a los historiadores de la ciencia, pero que aquí no tiene mayor importancia. Y no la tiene porque la crítica de Vallejo no apunta a una mera discusión histórica, sino al hecho de que la fórmula misma es un sinsentido.

A Vallejo lo deja perplejo el hecho de que una fórmula que expresa la fuerza de atracción gravitatoria entre dos cuerpos separados una distancia d, aparezca el factor 1/d2 y no simplemente d2. Él se pregunta: ?¿por qué razón hemos construido la ecuación de la gravitación universal ?de Newton? basándonos siempre en la primera proporción (como si nos alejáramos) y nunca basándonos en la segunda (como si nos acercáramos), siendo así que ambas son verdaderas??. Y para remediar la asimetría propone una nueva ecuación, F = Gm1m2d2, para que descansemos de la vieja, de la cual está harto.

Da la impresión de que Vallejo cree que la ley de Newton no da cuenta del incremento en la fuerza gravitatoria cuando los cuerpos se acercan, y cree erróneamente que es necesario multiplicar por d2, en vez de dividir, para que así la fuerza aumente cuando hay acercamiento. Vallejo parece ignorar que 1/d2 aumenta a medida que d decrece, y por el contrario, en su fórmula F disminuye cuando d lo hace.

Por ejemplo, si d es un centímetro (0,01 metros), 1/d2 = 10.000; si d = 0,001, 1/d2 = 1.000.000, etc. Pero esto es sólo la mitad del problema, porque su fórmula además predice que la gravedad aumentaría con la distancia, lo cual es una contradicción flagrante y eso lo sabe muy bien Vallejo. Entonces, ¿por qué propone esta nueva ecuación de la gravitación?

Es razonable sospechar que Vallejo tiene una comprensión muy limitada del formalismo algebraico, y la sospecha se confirma en la página 197, cuando intenta refutar la famosa fórmula de Einstein E = mc2, que expresa la energía en términos de la masa.

Su soberbia ignorancia alcanza el cenit en este punto y la ?refutación? es realmente cómica. Veamos el razonamiento: Vallejo expresa la masa, m, como m = E/c2 y a continuación substituye unidades (gramos y ergios, respectivamente) en ambos lados de la fórmula y obtiene g = erg/c2 (1). Luego substituye el término erg (1 ergio) por sus unidades: erg = g cm2/s2, y deduce que g = g cm2 /s2c2, lo cual, según él, es absurdo, porque ?¿cómo puede estar una entidad al lado izquierdo del signo igual y la misma entidad al lado derecho pero multiplicada por otro término? Un gramo es un gramo y basta, sin que lo multiplique nada: g = g y he aquí manifiesta la falacia de la ecuación einsteniana?.

Lo absurdo no es que g pueda aparecer a ambos lados de una ecuación, multiplicada por un factor a la derecha, porque ese factor puede ser igual a 1, y eso no es paradójico para nadie que haya aprobado un curso elemental de álgebra. El absurdo proviene de la substitución de unidades que da origen a la ecuación (1), la cual afirmaría que un gramo de materia es igual a 1/c2 ergios.

¡No! Un gramo son c2 ergios, y antes de hacer el ridículo hay que saber por lo menos lo que significan las ecuaciones. Vallejo mueve la torre en diagonal y su abisal ignorancia lo lleva a creer que le ha ganado la partida a Einstein, encontrando una contradicción en su fórmula más celebrada. Para destacar la falacia en la argumentación propongo un ejemplo más simple. Partamos de la ecuación k = c L, que relaciona el peso en kilos de un objeto con su peso en libras (c es una constante igual a 0,453). Escribamos L = k/c y substituyamos unidades a ambos lados de la ecuación: 1lb = 1kg /c. Ahora, como 1/c = 1/0,453 = 2,2, obtenemos que 1lb = 2.2 kg, es decir, ¡una libra es igual a 2.2 kilogramos!

Los primeros seis capítulos del libro contienen imprecisiones, errores infantiles, ingenuidades y absurdos, aunque muestran, en mi opinión, un esfuerzo genuino, aunque desafortunado, por luchar con algunos conceptos físicos, usando rudimentos matemáticos que no van más allá de la aritmética elemental, podríamos decir, usando la mente desnuda y sin valerse del cálculo infinitesimal que él mismo desdeña como inútil e innecesario. La física y la matemática de los tres capítulos que siguen desborda por completo la preparación del autor, que al verse sin piso para atacar, recurre a la patanería y el insulto, y la ingenuidad de los primeros capítulos degenera en grosería disonante que en ningún momento invita a la discusión.

Todos los años, desde 1991, un comité internacional, coordinado por la dirección de la revista de humor científico Annals of Improbable Research, concede el premio IgNobel a quienes se han destacado por contribuciones ridículas a las ciencias, de mal gusto o pésima calidad, en una serie de categorías que parodian a los Nobel reales. No es improbable que Vallejo pueda estar entre los candidatos al IgNobel de física este año, por sus ?asombrosas? contribuciones a la mecánica, por la demostración del extraordinario teorema que afirma que ?todas las fórmulas de la física son falsas y sirven para un carajo?, o por la refutación de la fórmula E = mc2, o tal vez por ser el primero en probar que ni las manzanas ni los pianos de cola poseen campo gravitatorio.