HISTÓRICO
Gelatina de pata en las manos familiares
  • Róbinson SáenzMarta Piedrahíta es experta en el movimiento para transformar melao de pata en la tradicional gelatina blanca. Puede durar hasta media hora en la labor de la que salen varios centenares de dulces.
    Róbinson Sáenz
    Marta Piedrahíta es experta en el movimiento para transformar melao de pata en la tradicional gelatina blanca. Puede durar hasta media hora en la labor de la que salen varios centenares de dulces.
  • Robinson SáenzLuz Helena Piedrahíta es la hermana mayor y aprendió a crear el dulce hace 18 años.
    Robinson Sáenz
    Luz Helena Piedrahíta es la hermana mayor y aprendió a crear el dulce hace 18 años.

  • Es una empresa artesanal que ya busca opciones para crecer en Antioquia.
  • El producto es reconocido en Hispania por su bajo precio y buen sabor.
  • La familia Piedrahíta es experta en este dulce que sale de la vaca.
Por
David E. Santos Gómez
Hispania

La masa oscura, casi líquida y caliente, se resbala de las manos de Marta Piedrahíta para sostenerse en una orqueta de árbol de guayaba que está clavada en la pared.

Entonces empieza la acción. Marta recoge el sobrante de la masa y le da un giro alto, por encima de su cabeza, y vuelve y la clava sobre la orqueta. Así una y otra vez, durante 15 o 20 minutos. Cada giro, cada estirada, cada golpe, le da un color más pálido a la mezcla.

Cuando está blanca del todo, Marta la lleva a una mesa, la estira en forma de cordón y la corta. A cada pedazo, después, le espolvorea gran cantidad de maizena y todo queda listo: hay gelatina de pata para vender en Hispania.

El dulce se hace en el patio de una casa sencilla de este municipio del suroeste donde habitan Luz Helena Piedrahíta y su esposo. Marta, su hermana, va de vez en cuando a colaborar en la creación del manjar.

La historia de las hermanas Piedrahíta y la creación de lo que ya es una famiempresa de gelatina de pata se remonta a 18 años atrás, cuando Luz aprendió la labor de su suegra, en los ratos libres de sus oficios como ama de casa.

"Después me di cuenta de que a la gente le gustaba el dulce y así podía ayudar en la casa, entonces empecé a vender con amigos y después a todo el mundo", comenta Luz, quien casi dos décadas después de ese experimento ya tiene su casa acondicionada para el negocio.

El proceso
La gelatina de pata, como su nombre lo dice, viene de la pata de la vaca.

El proceso es simple pero demorado y empieza con la cocción de la pata en una olla a presión.

Allí se le mezcla con panela y se deja en el fogón cerca de dos horas después de lo cual se licúa y sale la masa negra que Marta golpea hasta volver blanca.

Aunque en todo Hispania las gelatinas de las Piedrahíta son reconocidas, la idea de esta familia es ampliar su capacidad de producción y dar trabajo a más personas.

Por esta razón ya presentaron un proyecto a la Gobernación de Antioquia por 30 millones de pesos que les fue aprobado y con el cual pretenden mejorar la distribución.

El producto ya tiene nombre: se llama Gelatinas El Samán y son empacadas artesanalmente de diez en diez en bolsas transparentes.

"Una bolsita apenas vale mil pesos. Quién no puede comprar eso. Es barato y por eso es buen negocio", comenta Luz.

Dos días a la semana lo dedican las hermanas Piedrahíta a su labor. Una se encarga de la cocina y la otra de convertir el colado oscuro en un dulce apetecible a la vista.

"Yo agarro a cualquier negro y lo vuelvo blanco", dice Marta en tono jocoso mientras le da vueltas a una nueva masa de la que pueden salir más de dos centenas de dulces.

Otros productos de la pata de vaca
Además de la tradicional gelatina de pata blanca con maizena, la familia Piedrahíta saca dos productos más de la misma materia prima.

Uno de ellos es una gelatina negra que sale directamente de la olla de presión a bandejas para enfriarse y luego al empaque.

Esta gelatina no es estirada por lo que conserva su color oscuro.

El otro producto es un aceite amarillo que queda de la pata de la vaca cuando se pone en la olla a presión.

Este aceite es muy utilizado para recuperaciones médicas y para la piel y las hermanas lo venden por botellas.

"Lo bueno de trabajar con la pata de la vaca es que salen muchos productos y eso le ayuda a uno a no estancarse y a ofrecerle más a los clientes", comenta Luz Helena, la hermana mayor.