HISTÓRICO
Gílmar forja campeones en Chocó
  • Gílmar forja campeones en Chocó | Katherine de la Rosa salta ante sus compañeros y Gilmar Mayo (amarillo). FOTO JUAN A. SÁNCHEZ
    Gílmar forja campeones en Chocó | Katherine de la Rosa salta ante sus compañeros y Gilmar Mayo (amarillo). FOTO JUAN A. SÁNCHEZ
Por SANTIAGO HERNÁNDEZ HENAO | Publicado el 23 de diciembre de 2012

Gilberto Perea aprendió a saltar en las playas de Nuquí, los mismos brincos con los que Caterine Ibargüen dio el paso a la fama. "Ojalá pudiera llegar a unos Olímpicos", dice uno de los chicos de Gílmar Mayo, un hombre que sabe de Juegos y saltos.

El dueño de la marca nacional del salto alto -2.33 metros, desde 1994- dejó la actividad hace un año y volvió a la tierra en la que se convirtió en deportista. Allá comenzó con el trabajo que lo catapultó: buscar talentos.

"Llevamos unos seis meses gracias al apoyo del Instituto de Deportes pero sobre todo del empresario Castillo Cuero. Vamos por los colegios y las escuelas buscando el tipo de atletas que puedan llegar a ser grandes" explica Gílmar, quien nació en Cesar, creció en Chocó y se hizo grande en Antioquia.

Así llegó a un grupo inicial de 25 chicos chocoanos a quienes trata de entrenar en Quibdó, donde tiene su base y apenas puede trabajar con colchones normales que sirven de colchonetas deportivas y un espacio soñado que dibuja en hojas.

En el grupo de Mayo están, además de Gilberto, Ency Leudo (Itsmina), Aléider Cuesta (Santo Domingo), Cristian Palacios, Carlos Rivas y Katherine de la Rosa (todos de Quibdó), quienes recientemente viajaron a conocer la pista de Medellín. Ellos, con plata del departamento y sus familias, vivieron unos días como verdaderos atletas.

Para Gilberto, un chico que entrena con pantaloneta del Chelsea, "fue bueno entrenar en una pista de verdad, aquí uno se siente un atleta completo". Para Ency, la más grande, con cuerpo ya de mujer y más de 1.80 metros de estatura, "es una experiencia distinta, algo diferente para todos".

En Medellín pudieron estar en la pista que albergó los Juegos Suramericanos, además de la oportunidad de cambiar los viejos tenis roídos por el tiempo, y averiguar unos spikes, como los que ven en los atletas olímpicos.

Este grupo, más uno de más experiencia como Juan David Murillo, Ferney Palacios y otros, fueron a los Juegos Intercolegiados, que son la verdadera semilla del deporte nacional.

Hoy, desde Chocó, y con la ayuda del olímpico Gílmar, se buscan campeones hasta en las playas.