HISTÓRICO
Gobierno firme en que hay unas "razones objetivas" para dar fin al conflicto
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    Gobierno firme en que hay unas "razones objetivas" para dar fin al conflicto |
Colprensa | Publicado el 03 de febrero de 2013

La cuarta etapa de diálogo entre el Gobierno y las Farc en La Habana empezó esta semana en medio de las crisis más profunda que ha vivido el proceso, desde cuando se hizo pública la firma de un acuerdo general “para la terminación del conflicto y la construcción de una paz verdadera”, el 26 de agosto del año pasado.
 
El final de la tregua unilateral de las Farc fue seguido, desde el mismo 21 de enero, por una escalada terrorista que ha incluido hostigamientos a la Fuerza Pública, ataques a la infraestructura, extorsión a empresas, llamados a paros armados y secuestros indiscriminados. Por supuesto, la reacción de la opinión pública ha sido para censurar esos actos violentos y cuestionar el avance de unos diálogos que por ahora no dan frutos.
 
Pese a ese cuadro, y a las fuertes declaraciones contra las Farc dadas por el presidente Juan Manuel Santos y el propio jefe negociador, Humberto de la Calle, dentro del equipo de delegados plenipotenciarios del Gobierno existe lo que han llamado “razones objetivas para tener un moderado optimismo” sobre el futuro de los diálogos.
 
Fuentes cercanas a la mesa en La Habana indican que esa oportunidad, sobre la que insisten no se concretará “a cualquier costo”, se debe a los cambios que han notado en el lenguaje, en los temas de interés y en las actitudes de los delegados de las Farc en Cuba.
 
Por ejemplo, se sabe que los diálogos han empezado a tener más fluidez porque ya casi no ocurren intervenciones retóricas de los guerrilleros, que en las primeras dos fases eran de 40 o 50 minutos por cada persona, lo que hacía muy difícil avanzar hacia asuntos concretos. Quizá ese nuevo lenguaje es el que permitió lograr un ritmo de mambo, según las declaraciones de "Jesús Santrich" al final de la tercera ronda de negociación.
 
Tal ha sido el cambio, que negociadores del Gobierno están convencidos de que las Farc han afinado sus formas de comunicación con asesores externos, cuya procedencia no aciertan a determinar.
 
También ha generado confianza el hecho de que en el trabajo en la mesa, cuyos temas casi siempre están muy lejos de las declaraciones dadas a los medios, algunos de los delegados de las Farc ya analizan asuntos tan concretos como el funcionamiento y posibles ajustes al sistema de catastro en Colombia, indispensable en la eventualidad de adelantar una reforma agraria.
 
Otro aspecto en el que han ganado confianza los negociadores del Gobierno es el referente a la representatividad de las Farc en la mesa, es decir la legitimidad de los negociadores en el seno del grupo insurgente. Lejos de voces, como la del dirigente liberal Sigifredo López, según las cuales en La Habana apenas estaría representado el 30 por ciento de la guerrilla, creen que la mayoría de alzados en armas sí respetan y obedecen a quienes están en Cuba.
 
Para respaldar ese punto, aseguran que la tregua unilateral de dos meses sí fue cumplida en buena parte del país y aunque reconocen que los frentes de las Farc en el sur están callados, particularmente los que responden al mando de Fabián Ramírez, insisten en que estos también bajaron su accionar violento entre noviembre y enero pasados.
 
El equipo negociador, de otro lado, confía en que las condiciones políticas internacionales se conviertan en un detonante positivo para el futuro de los diálogos, sensación que reafirmaron al ver el desarrollo de la cumbre de la Celac, en Chile, donde incluso hubo pedidos expresos para la dejación de las armas, por parte de líderes a los que la guerrilla les tiene aprecio, como el presidente boliviano, Evo Morales.
 
De ese contexto internacional también hacen parte Venezuela, en donde han sentido plenamente comprometidos con el proceso tanto al presidente Chávez (hasta cuando fue público su trabajo) como al vicepresidente Nicolás Maduro, y Cuba, el país que acoge la mesa de diálogo y al que en teoría le conviene que haya éxito en ella, ahora que sus líderes públicamente han manifestado interés por mejorar su relación con Estados Unidos.