HISTÓRICO
GOLPE A LA DEMOCRACIA
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Por PABLO JARAMILLO VASCO | Publicado el 21 de abril de 2013

Colombia, por décadas, se ha destacado por ser un país donde la democracia se respeta, ya sea dentro o fuera de nuestro territorio. Históricamente, la mayoría de colombianos ha expresado una opinión desfavorable frente a dictadores y tiranos que gobiernan en otros países, y por eso en general, sus gobernantes han estado al margen de apoyar regímenes dictatoriales en otros países.

No obstante, el gobierno Santos ha roto abiertamente esa tradición. Fuera de presentar al difunto dictador venezolano Hugo Chávez en su momento como su "nuevo mejor amigo", ahora aplaude irresponsablemente la irregular elección de su sucesor, Nicolás Maduro, la cual estuvo plagada de fraudes tal como se denunció públicamente al mundo por parte de la oposición venezolana. El presidente Santos no sólo guardó silencio ante esos hechos, sino que también asistió a su posesión. Esa posición del presidente realmente no representa la de la mayoría de colombianos que respetamos las democracias libres y sinceras, no las democracias impuestas.

Pero si nos preocupaba que una democracia en un país vecino estuviera sufriendo un duro golpe, ahora debemos preocuparnos porque la nuestra está a punto de recibir uno próximamente. Se trata de una propuesta que se va a presentar en los próximos días en el Congreso de la República para aumentar el periodo presidencial a seis años, es decir, aumentarle dos años más. Dicha propuesta comenzó a ser ambientada por Piedad Esneda Córdoba en días pasados y cuenta con el aval del gobierno Santos, quien ha venido manifestando que "se reelegiría pero sólo por dos años más".

Desde todo punto de vista, y en el contexto actual, esa propuesta es un duro golpe a la democracia y suscita sospechas, ya que muchos de los que hoy la apoyan, eran en otra época enemigos de la reelección presidencial, tal vez porque en ese entonces no les convenía.

Aumentar el periodo presidencial sin contar con la voluntad del pueblo es algo que debe reprocharse tajantemente, ya que el actual gobierno fue elegido sólo por cuatro años. El presidente Santos bien puede presentarse a la reelección de su mandato, siempre y cuando lo haga por la figura que hoy en día es la más legítima y es la que está actualmente consignada en nuestra Constitución, la cual fue impulsada por un referendo popular hace algunos años. Sin embargo, esa no debe ser una opción para él ya que su favorabilidad continúa por debajo del 50% y sus políticas de gobierno no cuentan con gran apoyo entre la gente.

Lo cierto es que la figura de la reelección debería aplicarse para darle continuidad a un gobierno exitoso que lleve al país por una buena senda, pero no para otorgarle más tiempo a un gobierno mediocre que fue incapaz de impulsar políticas exitosas durante cuatro años.