HISTÓRICO
Grupo élite reporta captura de 26 capos de “alto valor”
Por RODRIGO MARTÍNEZ ARANGO | Publicado el 06 de mayo de 2013
Con la estrategia de golpear las bandas criminales del Valle de Aburrá de arriba hacia abajo, con componentes de inteligencia e investigación criminal, viene trabajando el grupo Objetivos de alto valor.

Son cerca de 10 meses de trabajo y como balance reporta que ya tiene tras las rejas a 26 cabecillas y que las organizaciones Pachelly y Altavista han perdido poder.

Uno de los oficiales de la Policía que integra el grupo señala como casos exitosos las capturas del jefe de la banda "la Oficina", "Sebastián" y su segundo, "Colas", "Frank" y "Adiel", de "San Pablo"; "Chito", de San Javier; Raúl, del combo del "Picacho", y las de "Beto" y "el Indio", del "Trianón".

Otros golpes para mostrar son los asestados a "Carlos Pesebre", a "Mono Pepe" y a bandas que operan en Castilla, El Picacho, Bello, Niquía Camacol, Itagüí, la comuna 13, Altavista, La Estrella y Caldas.

"Vamos más allá de investigación, judicialización y captura; seguimos las estructuras para desmoralizarlas y evitar que subalternos asuman el control", reporta el oficial, quien pidió la reserva de su nombre.

Otro complemento de la estrategia es golpear las finanzas provenientes de la venta de licor adulterado, las apuestas ilegales, las maquinitas y, con la ayuda del nuevo Gaula, la extorsión, más la extinción de dominio de propiedades.

"Acciones como estas están justificando la creación del Grupo de Objetivos de Alto Valor", señala el secretario de Seguridad de Medellín, Arnulfo Serna.

El funcionario explicó que el grupo nació dentro de la estrategia de la Alcaldía por la seguridad y por la vida, como una unidad de élite para perseguir las bandas criminales y a sus cabecillas. Ese despacho invirtió 1.400 millones de pesos en 2012 y este año ya le ha inyectado 700 millones de pesos.

Lo conforman seis fiscales y 40 investigadores, 25 de la Sijín de la Policía y 15 del CTI, de la Fiscalía.

Jorge Giraldo, decano de la escuela de Humanidades de la Universidad Eafit, dice que tiene sus reservas sobre esta táctica, porque "aún está muy lejos de tocar el núcleo de esas bandas, ya que detrás de estos apodos se esconden los verdaderos capos. En la sociedad colombiana el poder lo tienen los que no tienen nombre. Ahí nos falta un camino largo por recorrer".

Luis Fernando Quijano, presidente de la corporación Corpades, respalda la creación del grupo, pero también la apreciación de Giraldo: "Si hoy la Policía en el Valle de Aburrá tiene 80 objetivos de alto valor, detrás de ellos puede haber 150 o más que no los han puesto en esa escala. Si capturan a estos 80, aparecerá otro número igual encabezando estas estructuras".

Como propuesta, Quijano señala que se debe desarrollar una estrategia de seguridad integral, que más que controlar las bandas, las desmantele. Eso se consigue, dice, golpeando su economía, luego su logística de cómo adquieren sus armas y comercializan la droga, además de cerrarles sus corredores estratégicos de tráfico y también desenmascarar el sector de la institucionalidad que de alguna manera hace parte de la nómina de "los Urabeños y de "la Oficina".