HISTÓRICO
Asesinos enterraron en una fosa los sueños del artista Nikel
Por Nelson Matta Colorado | Publicado el 14 de abril de 2013

La desgracia que los familiares y amigos temían cuando se produjo la desaparición de Germán David Uribe Cardona (de gafas oscuras en el video), se ha confirmado con el hallazgo de su cadáver.

Una fosa, en un paraje rural del municipio de Copacabana, fue el lecho final para un bogotano de 22 años amante de la música, conocido como Nikel e integrante del grupo Tres Kilates, que había viajado a Medellín buscando el sueño de surgir en el gremio del reguetón.

El pasado sábado, funcionarios del CTI de la Fiscalía llegaron hasta una finca del sector Machado, en la frontera de la capital antioqueña con la vecina localidad de Copacabana. Luego de cavar en el terreno, extrajeron los miembros mutilados de la víctima.

El hallazgo se derivó de una investigación iniciada el pasado 23 de febrero, día en el cual Germán David voló desde Bogotá con su colega del grupo John Jairo Echeverry (Neil), quien lo invitó a una entrevista en una emisora.

Esa noche, el bogotano fue raptado y golpeado en un taller de mecánica del municipio de Bello. La familia lo supo porque Nikel, en un aparente descuido de los captores, alcanzó a llamarlos por celular. Por su parte, en hechos aún no esclarecidos, Neil resultó herido de bala y fue internado en una clínica.

Luego de formular la denuncia por desaparición forzada en la Fiscalía, los seres queridos fueron contactados por un informante anónimo, vía telefónica, a la semana siguiente. “Dijo que lo habían torturado, que lo desmembraron y lo enterraron en Machado. Parece que le estaban cobrando un dinero, pero mi hermano no sabía nada de eso, estaba inocente, él solo viajó a Medellín para promocionar su música”, contó uno de los dolientes.

El CTI capturó el pasado viernes a dos sospechosos, un taxista y un mecánico. Uno de ellos, de acuerdo con fuentes judiciales, aceptó su participación en los hechos y fue así como los servidores públicos llegaron hasta la fosa.

En medio de la tristeza, el familiar experimenta una brisa de sosiego y dice: “Yo ya había aceptado que estaba muerto, y ahora que lo encontramos siento un poco de descanso, temía que no lo encontráramos nunca”.