HISTÓRICO
Hay gente que caza acentos perdidos
Efe | Publicado el 17 de agosto de 2009
Mire con cuidado alrededor. Lea detenidamente. Falta una tilde en el anuncio del paradero del bus, en la valla política, en el pasacalles.

Pablo Zulaica Parra, un joven vasco, pero radicado en México, encontró en esos vacíos una oportunidad de trabajo y, de paso, inició una iniciativa por el bien del propio idioma español.

Se trata de Acentos perdidos (AP) que comenzó formalmente el 23 de junio de 2009, en el populoso DF Mexicano, pero que ya tiene seguidores en Perú y en Argentina.

Se trata de una "cruzada" por la reinserción del acento gráfico (la tilde) en la vía pública, donde señalan su ausencia con un toque de buen humor y rebeldía ante la incorrección ortográfica en las calles.

Apenas detectan la falta, estos "cruzados ortográficos" pegan un acento de papel visible en el que además se explica la regla ortográfica violada.

Cada acto de reivindicación gramatical es fotografiado y las imágenes se suben a los diversos blogs de la iniciativa Acentos perdidos, donde además se generan interesantes debates sobre el español, una iniciativa que también suma adeptos a través de Facebook.

Tildetón
"El principal objetivo es que la gente tome conciencia de la importancia de usar bien nuestra lengua", dijo Rodrigo Maidana, un estudiante de Economía de la ciudad argentina de La Plata que comanda la iniciativa en su país.

Como regla, estos jóvenes solicitan autorización para pegar las tildes siempre que sea posible, pero si se trata de anuncios comerciales o políticos lo hacen sin permiso pues "semejante afrenta, con tantos ojos responsables de ese mensaje, merece ser visiblemente señalada", dijo Zulaica, redactor publicitario de profesión.

Aún así, su actividad se ejerce de día, dando la cara, pues no es una actividad furtiva, sino de educación.

"Es bueno que la gente te vea e intercambiar opiniones. La gente principalmente se sorprende. Esta cruzada no trata de hacer enojar a nadie, al contrario, trata de sacar una sonrisa y de ayudar a mejorar el uso de nuestra lengua", dijo Maidana, de 18 años.

Según Zulaica, de 27 años, el proyecto "tiene un componente lúdico muy importante" y "es una 'desacademización' de lo académico, como un vandalismo suave que conserva todo el rigor en el fondo. Gusta a grafiteros y a editores y lingüistas. Además, tiene un punto de activismo que nos hace sentir como ciudadanos que nuestra voz sí puede oírse".

En Perú, por ejemplo, la líder de esta iniciativa invitó a una tildetón, donde recorrió las calles limeñas el 1 de agosto marcando los acentos en cada lugar donde hacía falta una tilde.

El resultado fue tan bueno en lo mediático que se repitió en Ciudad de México.

Las reglas
La iniciativa, además, ha fijado sus principios en su blog, como que lo rige la Real Academia Española (RAE) y que, como se mencionó antes, busca "generar sonrisas y no enfados y para ello AP, siempre que puede, pide permiso para adherir acentos o bien los coloca de manera que no cueste demasiado desprenderlos. Así, AP no sale corriendo tras pegar el adhesivo y no reincide si estos son retirados".

Y pese a esa declaración, no son dogmáticos: "AP, pese a su origen ibérico, sabe que la RAE no posee la verdad absoluta y defiende las interpretaciones locales de la norma más allá de su diccionario, pero siempre y cuando no sean banales".

Ahora, quien quiera hacer parte de esta iniciativa solo tiene que recortar y da forma a un pedazo de papel y pegarlo donde crea que falte un acento o haya que reemplazar una letra. Después, tómele una foto y envíe un jpg de entre 500 kb y 1 mb al correo frescopy@gmail.com.

Una advertencia que hacen los creadores del movimiento protilde: no vale el photoshop.