HISTÓRICO
Huevos y arepas, negocio de los combos
  • Huevos y arepas, negocio de los combos | EL COLOMBIANO | Datos suministrados por Fenalco, apuntan a que los negocios pagan semanalmente entre 30.000 y 40.000 mil pesos a los grupos delincuenciales.
    Huevos y arepas, negocio de los combos | EL COLOMBIANO | Datos suministrados por Fenalco, apuntan a que los negocios pagan semanalmente entre 30.000 y 40.000 mil pesos a los grupos delincuenciales.
EL COLOMBIANO | Publicado el 27 de agosto de 2011

El pequeño camión cargado de huevos terminó de subir la loma del barrio y se paró sobre un resalto de cemento del que todos afirman que no es un "policía acostado", sino un "general", debido a su gran tamaño.

En ese instante desde un callejón, salió uno de los pequeños del combo de "Pachelly", en Bello, y le puso al conductor un revólver frente a la cara. Sus palabras fueron "entrégame todo el producido o se dispara".

"Tranquilo hermano", esas fueron las únicas palabras que atinó a decir el conductor con sus manos temblorosas en alto, mientras escuchaba la orden perentoria de otro del combo: "bájate pues sin hacer escama (alertar), o te dejamos acá tendido".

Cuenta el conductor que el menor de edad y el otro joven lo requisaron, con pistola en mano, frente a toda la comunidad. Se le llevaron 300.000 pesos, "y me dieron la orden de que por allá no podía volver a vender los huevos tienda a tienda, a menos de que les pagara una cuota de 50.000 pesos semanales o se los vendiera para ellos negociarlos en el barrio".

"Paganos con arepas"
Tres cuadras al norte del episodio de los huevos, justo en la frontera entre Medellín y Bello, las arepas que desayunan todos los días los habitantes del Doce de Octubre ya tienen comerciantes oficiales. Y no son los que las reparten hace años por el lugar. Ahora los encargados de comercializar este producto son los del combo de "la Oficina del Doce".

"Yo le compraba las arepas a uno de los distribuidores, pero una noche antes de cerrar el negocio me cayeron tres de los 'pelaos' y me dijeron que el negocio era ahora con ellos. Que les comprara la mercancía que surtirían en las tiendas del barrio", dijo uno de los tenderos de la comuna 6 (Doce de Octubre).

Entre amenazas y balas
El dueño de esta tienda dice estar en una encrucijada, "porque si les compro a ellos es afianzar la piratería, pero si no lo hago me matan o me hacen ir".

Esta problemática también cobija a los distribuidores de huevos, arepas, panela y papas. Muchos no pudieron volver a los barrios "porque esos muchachos tienen acaparado el comercio y lo que buscan es manejar todos los negocios para lucrarse y tener recursos", denuncian desde una de las agremiaciones de comerciantes de la canasta básica familiar.

"Algunos de nuestros vendedores no han podido volver a zonas de Castilla, Bello, Santo Domingo, el Doce de Octubre, porque han recibido amenazas y han sido golpeados", cuenta un representante del gremio de los huevos.

La situación ha tomado "tanto vuelo" que los integrantes de los combos han obligado, en ocasiones, a los distribuidores a que los lleven en los carros a hacer los recorridos "para ellos conocer las rutas y vender en esa zona los productos".

Carlos Arcila, coordinador de la Mesa de Derechos Humanos de la Comuna 6 asegura que en la zona Noroccidental se agudizó el conflicto por el control económico de negocios como los productos de la canasta básica.

"Siguen las extorsiones. Este problema en Medellín es muy grave, es necesario que se discuta. Antes no ha pasado nada porque ese dinero se va para la guerra. Hay momentos en que les consignan y en las nóminas separan la plata para 'los muchachos'", explica Arcila.

Por ahora, el conductor del camión distribuidor de huevos está de vacaciones, por supuesto, obligadas. Su empleo usurpado por los combos y la agresión física por negarse a pagar "vacunas" lo confinaron en su casa, a la espera de poder regresar a los barrios a vender los huevos, fuente de su supervivencia.