HISTÓRICO
Igualar la jubilación al mínimo, una condena al sistema pensional
Por JUAN FERNANDO ROJAS T. | Publicado el 12 de septiembre de 2013
Los reflectores están puestos en el aplazamiento para diciembre de la entrada en operación de los llamados Beneficios Económicos Periódicos (Bep), al tiempo que la cacareada reforma pensional que anunció el Gobierno se enfría en el congelador.

Las dos iniciativas son necesarias para poner orden en el sistema pensional: sea porque se da el derecho con los Beps a que los más pobres puedan tener una mesada mínima para su vejez, o porque se ganaría equidad y pondría fin a la competencia que libran el Régimen Público de Prima Media (Colpensiones- antiguo ISS) y el Régimen de Ahorro Individual (Fondos de Pensiones).

Pero por más loables que sean estas medidas, apenas son salidas parciales a un problema estructural del sistema pensional: la Constitución de 1991 consignó que la mesada mínima debe ser igual al salario mínimo vigente en el momento de la jubilación.

Sobre ese punto volvieron varios expertos consultados por este diario en la convención de Fasecolda. La disposición constitucional terminó en la práctica en un obstáculo para que más colombianos puedan contar con una jubilación de verdad. A junio pasado, de 17,8 millones de afiliados al sistema, solo 8,1 millones son cotizantes activos y apenas hay 1,72 millones de pensionados. De cada tres personas en edad de retiro (55 mujeres, 60 hombres) tiene una pensión y de 20,3 millones de ocupados en marzo pasado, 9,9 millones (48,7 por ciento) devenga menos del salario mínimo (589.500 pesos).

El asunto es que dar un trato diferencial a la mesada mínima frente al incremento del salario implica una reforma constitucional "que es sano revisar porque aumentaría la cobertura pensional, aliviaría los costos fiscales, pero abre una caja de Pandora de la que no se sabe que pueda resultar", comenta Leonardo Villar Gómez, director de Fedesarrollo.

El presidente de Colpensiones, Mauricio Olivera González, no se casó con una posición y explica que el debate está en que la mesada pensional debe cubrir los ajustes inflacionarios. "El salario mínimo se incrementa por encima de la inflación sumando puntos de productividad, y ahí está la discusión: si un pensionado aumenta la productividad como lo hace una persona que sí está trabajando".

Ángel Melguizo, experto del BID, destaca que Colombia es un país sui generis en llevar a rango constitucional la definición del mínimo de la pensión y que se debería evaluar los impactos que tiene supeditar el ahorro de los trabajadores para su jubilación a un salario cuyo incremento termina siendo una decisión con elementos políticos de corto plazo. Por el momento, los Beps son una salida pragmática al entuerto.