HISTÓRICO
IMPLOSIÓN DE LA “CULTURA METRO”
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    IMPLOSIÓN DE LA "CULTURA METRO" |
Por PABLO JARAMILLO VASCO | Publicado el 18 de agosto de 2013

Aprovecharé la pausa en los quehaceres cotidianos de muchos de los lectores durante este día festivo para hacer una reflexión que me ha venido rondando la cabeza en los últimos días. Se trata de la pérdida de la cultura ciudadana que alguna vez irrigó a todo el Valle de Aburrá, en buena parte gracias a la labor emprendida por el Metro de Medellín con su arraigada campaña “Cultura Metro”.

Resulta que en los últimos meses, el Valle de Aburrá en general se ha convertido en un hervidero por el alto número de vehículos que han inundado a las ciudades que lo componen y por las escasas vías que existen para transitar. Las calles se hacen cada día más estrechas, más congestionadas, los espacios urbanos cada vez más mal utilizados y las autoridades día a día más incompetentes ante el problema.

Las congestiones ya no tienen día ni hora, porque en la actualidad parecen hacer parte del paisaje urbano. La movilidad se está convirtiendo en un problema silencioso el cual no se resuelve solo con hacer más tramos de transporte público o instalando más cámaras de “fotomultas”. Es un problema el cual se debe atacar integralmente, incluyendo también una alta dosis de pedagogía y control efectivo por parte de las autoridades.

En el Valle de Aburrá, la movilidad debe abordarse como un problema de orden metropolitano, y no dejarlo al vaivén de los esfuerzos u omisiones de cada alcalde. Sin embargo, todavía no se observa una autoridad supramunicipal que ejerza un liderazgo en este sentido sobre todos los municipios metropolitanos. No lo ha sido el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la cual sigue siendo una institución muy enfocada en temas ambientales, además de la cual no forma parte un municipio de la relevancia de Envigado. ¿Para cuándo una entidad que pueda ejercer estas funciones?

Pero lo más preocupante es que paralelamente a esta desatención institucional al tema de movilidad, se suma que los ciudadanos están perdiendo cada vez más el autocontrol de su comportamiento en las calles. He tenido que observar cómo desesperadamente los conductores en horas de alta congestión (que son casi todas) realizan actos en los que fuera de violar las normas de tránsito, pasan por encima de los demás conductores buscando alcanzar el beneficio personal y no el bien común.

La “Cultura Metro” que alguna vez trascendió el mismo sistema metro y de la cual nos sentíamos tan orgullos los paisas, se ha venido diluyendo sistemáticamente. La amabilidad en las calles tristemente se ha perdido y ahora comienza a imperar la irritación colectiva haciendo que las congestiones viales se hagan todavía más insoportables.

No dejemos que este problema nos tome más ventaja. Seamos conscientes de nuestros actos y al menos autorregulémonos en momentos de congestión vehicular mientras aparece una solución de fondo.