HISTÓRICO
Incertidumbre en Venezuela
EL COLOMBIANO | Publicado el 10 de diciembre de 2012
Los anuncios realizados el pasado sábado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acerca de la gravedad de su estado de salud, y su selección del hoy vicepresidente, Nicolás Maduro, para sucederlo, no aportan tranquilidad ni estabilidad a nuestro país vecino. Por el contrario, pueden ser el punto de partida de una nueva etapa de dificultades y turbulencias.

Dadas las circunstancias actuales, los venezolanos podrían estar cerca de otro proceso electoral para relevar democráticamente un régimen que en muchos temas capitales les ha sido ruinoso. Venezuela es hoy el país más inseguro de Latinoamérica y uno de los más peligrosos del mundo: 150 mil muertes violentas en los casi 14 años de Chávez. La semana anterior, Transparencia Internacional indicó que Venezuela se percibe como el país con mayor corrupción en el continente. Son frecuentes y graves las acusaciones contra sus autoridades, entre otros temas, por narcotráfico y colaboración con las Farc.

El estado de la economía es igualmente calamitoso. Venezuela tiene la inflación más alta del mundo, padece un preocupante declive en la producción petrolera, agrícola y manufacturera y un endeudamiento que ya pasa de 200.000 millones de dólares. El prestigioso periódico El Nacional, de Caracas, afirma que en los últimos 11 años el poder adquisitivo de los venezolanos cayó 162 %. Cuando Chávez llegó, la economía venezolana era un tercio mayor que la colombiana. Ahora es 21 % más pequeña.

Las aventuras internacionales de Chávez con la Alba y sus amigos en otros continentes, han representado altísimos costos para su país. Se calcula que ha regalado o cedido recursos a sus aliados políticos por 170.000 millones de dólares. Su eventual muerte crea zozobra en Venezuela y pánico en Cuba, pues el gobierno de los Castro recibe ayudas directas de Venezuela por más de 6.000 millones de dólares anuales.

Continuidad o cambio, que fue la disyuntiva en las elecciones de octubre pasado, vuelve a serlo ante la eventual sucesión.

Un millón de venezolanos, en su mayoría profesionales y empresarios, han emigrado del país en la era Chávez. La burguesía tradicional fue desplazada y reemplazada por la casta de los militares y civiles más cercanos al mandatario, incluyendo varios miembros de su propia familia. Aunque serían los más interesados en la continuidad y estabilidad del régimen, muchos tienen conexiones, medios económicos, acceso a los grupos políticos y militares y a los dirigentes internacionales del chavismo, para aspirar, con las mismas credenciales que Maduro, a suceder a Chávez: Elías Jaua, Diosdado Cabello, José Vicente Rangel por citar algunos. La sucesión podría dar lugar a duros enfrentamientos internos, especialmente con el complejo estamento militar.

Henrique Capriles, candidato de la oposición, reaccionó al anuncio de Chávez recordando que Venezuela no es una monarquía y que en consecuencia él no puede escoger a su sucesor directamente. De acuerdo con la Constitución venezolana, la eventual muerte de Chávez antes de posesionarse o antes de los primeros cuatro años de gobierno, obligaría a convocar elecciones, tarea a cargo del legislativo. Ante ello la oposición tampoco tiene el panorama despejado.

Capriles logró una importante votación al frente de una coalición que operó exitosamente en las pasadas elecciones pero que no es monolítica ni puede considerar propia. Tiene el reto formidable y complejo de recogerla y consolidar su liderazgo. De lograrlo, aún le quedaría el desafío de construir una mayoría aplastante que lo ponga a salvo de las manipulaciones del muy cuestionado sistema electoral, por parte de los chavistas. Y de todos los recursos legales o no que surjan desde Venezuela, Cuba y los demás aliados de Chávez para no soltar, después de 14 años, las mieles del poder que les ha aportado tantos y tan cuantiosos beneficios.