HISTÓRICO
Industria gráfica vivirá solo en verde
Por LILLIANA VÉLEZ DE RESTREPO | Publicado el 28 de noviembre de 2012
La exportación de productos impresos colombianos ha decrecido en los últimos años. El país pasó de ser exportador neto de libros a importarlos, y todo porque la mayoría no ha implementado procesos verdes, sostenibles.

Las cifras son elocuentes. Según la Asociación Colombiana de la Industria Gráfica, Andigraf, las exportaciones a Estados Unidos han caído un 19 por ciento en los últimos cinco meses. "Hay unos que han caído más, los libros por ejemplo, han caído hasta 24 por ciento. En marzo la caída llegó al 31 por ciento", explica con preocupación Marcela Manrique, directora de comunicaciones de Andigraf.

Según datos de la Superintendencia de Industria y Comercio, y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), se estiman en 3.500 las empresas gráficas legales en todo el país. "Como gremio tenemos un estimado de que por cada legal hay una ilegal o informal", agrega Marcela.

Una forma de controlar este descenso de las exportaciones es educando a los impresores para que sean verdes. "En la medida en que haya tecnologías que sean sostenibles y ambientalmente amigables todos vamos a ganar", opina Norma García, directiva de Hewlett Packard, empresa abanderada del tema ambiental en Andigraf.

La asociación es consciente que una de las principales falencias está en el miedo y el desconocimiento. De ahí que hayan reforzado la capacitación en gestión, responsabilidad social integral y empresarial, y particularmente en el tema ambiental, definitivo para exportar.

Experto mundial
Por lo anterior Andigraf invitó al norteamericano William Toole, abogado especialista en licencias ambientales, para compartir las experiencias vivida en otros países.

¿Cómo hacer que la industria cambie de mente?
"Bueno hay dos formas. Yo creo que necesitan regulaciones que ayuden a enfocar la atención, pero también necesitan tiempo para educar al público sobre formas más ingeniosas de hacer los mismos productos. La gente es perezosa y si no tiene unas razones válidas para cambiar no lo harán. Las regulaciones le ayudan a la gente a cambiar sus prácticas en el negocio, pero la educación también conlleva a que el consumidor, su público, prefiera productos más limpios. Es un proceso con dos pasos y deben darse de manera simultánea".

Habla de regulaciones, ¿no cree que hay demasiadas?
"Todo el mundo dice: ya tenemos muchas regulaciones. Cada uno de los negocios que visito opina igual. Las regulaciones necesitan dos cosas: programas completos muy bien diseñados y un mecanismo para reforzarlos. Veamos un ejemplo: una buena norma para seguridad no implica que tengas que tener mucha policía en las calles. Si la gente no quiere obedecer, cientos de policías no serían suficientes para hacerlos obedecer. Lo importante es que la gente quiera".

¿Cómo ve a Colombia en esta materia?
"Creo que tiene un fuerte sentido social de responsabilidad pero le falta recorrer un camino para hallar la forma de reforzar las regulaciones".