HISTÓRICO
Investigación paralela en Fiscalía y Policía
  • Nelson MattaEl pasado lunes los agentes del CAI de El Poblado mostraron los daños provocados a la instalación policial en los disturbios del viernes pasado. La pérdidas ascendieron a 14 millones de pesos y en vehículos y vidrieras se calculan en 11 millones de pesos.
    Nelson Matta
    El pasado lunes los agentes del CAI de El Poblado mostraron los daños provocados a la instalación policial en los disturbios del viernes pasado. La pérdidas ascendieron a 14 millones de pesos y en vehículos y vidrieras se calculan en 11 millones de pesos.

  • "La policia investiga para evitar suspicacias": coronel Rodríguez Peralta.
  • Hipotesis de Fiscalía apunta a que papa bomba causó la muerte.
  • Su objetivo es aclarar muerte de joven en disturbios de El Poblado.
Por
Juan Carlos Monroy Giraldo
Medellín

Mientras la Fiscalía adelanta la investigación por la muerte del joven Simón Andrés Torres, la Policía Metropolitana ordenó una investigación, según el alto mando, para evitar suspicacias en torno a su responsabilidad.

La investigación fue asumida por un fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía de Medellín.

Tras conocerse el dictamen de Medicina Legal que reveló que la muerte del joven se produjo por una canica que se incrustó en su cerebro, tras una explosión en medio de los disturbios del viernes pasado, los investigadores tratan de establecer "el origen de ese proyectil no convencional".

De acuerdo con el director de la seccional de Fiscalías, Guillermo Valencia Cossio, hasta ahora "la investigación se basa en un caso de muerte fortuita producto de una papa-bomba y por fuera de los métodos policiales".

El funcionario explicó que por esta razón el caso lo asumió la justicia ordinaria, pues los indicios encontrados hasta ahora descartan que el origen de la canica sea un arma convencional como las utilizadas por la Policía.

De acuerdo con la hipótesis de las autoridades, el explosivo hechizo (papa-bomba), que suele constituirse por tuercas, tornillos, balines o canicas y pólvora negra, convierte estos pequeños elementos en proyectiles con el poder suficiente para herir de gravedad a una persona.

Establecer la procedencia de ese elemento explosivo y los responsables de su detonación es el objetivo de la investigación, para lo cual la Fiscalía adelanta entrevistas a testigos y estudia las pruebas técnicas recogidas en el lugar de los hechos.

Por su parte, la Policía Metropolitana ordenó una investigación interna, para lo cual delegó a un juez penal militar.

"No hay indicios que señalen a la Policía como responsable de la muerte, pero para evitar cualquier suspicacia y como mecanismo de transparencia se solicitó la averiguación dentro de la institución", indicó el coronel Jorge Enrique Rodríguez, subcomandante de la Policía Metropolitana.

Sobre los señalamientos de los jóvenes que participaron de los disturbios acerca de que la explosión provino de una tanqueta, el oficial aseguró que el procedimiento policial en estos casos es repeler con gases lacrimógenos, bombas de aturdimiento (sin explosivos) y policía antidisturbios no armada.

El oficial afirmó que quienes lanzaron los petardos utilizaron tubos con pólvora que impulsaron las bombas papa.

Agregó que aún continúa incapacitado un agente por un golpe en el brazo izquierdo con una canica.

Otra fuente policial señaló que como prueba de que los jóvenes tenían objetos contundentes, son los daños al CAI del parque de El Poblado.

"Las piedras no hacen esas abolladuras en las puertas ni revientan vidrios blindados", aseguró el oficial.

Otras de las versiones que han tomado fuerza, es que los actos vandálicos y las agresiones a la fuerza pública vinieron de personas venidas de ciudades como Bogotá y Cali, más que de los aficionados al rock de Medellín.

"Los muchachos de Medellín que asisten a estos conciertos no son violentos, pero los de las otras ciudades sí", afirmó un joven rockero de la ciudad.

Organizadores del concierto se defienden
Wilson Sánchez, el empresario que arrendó para el concierto del viernes pasado el bar Barlovento, cerrado por treinta días por la Alcaldía de Medellín por incumplimiento de normas, aseguró a este diario que los señalamientos de la Secretaría de Gobierno de Medellín no corresponden del todo a la realidad. "Nosotros no dejamos a la gente afuera por sobrecupo, lo que sucedió es que muchos jóvenes querían ingresar a la fuerza y sin pagar entonces cerramos las puertas. Solo tuvimos cuatro casos de personas que se quedaron por fuera con boleta y a ellos les devolvimos el dinero. El espectáculo transcurrió con normalidad, los desórdenes fueron afuera del local y en ellos la Policía incidió por su actitud represiva. Las autoridades quieren encontrar culpables y nos señalan a nosotros los organizadores del concierto, creo que no es justo".