HISTÓRICO
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Por FRANCISCO SANTOS | Publicado el 16 de marzo de 2013

Finalmente, el presidente Juan Manuel Santos, dos años y medio después de posesionarse, lanza su hoja de ruta para gobernar a Colombia. A solo un año y medio de acabar su período dice haber encontrado su camino: justo, moderno y seguro (JMS).

¿Dos años y medio de gobierno injusto, inseguro y poco moderno llegan a su fin?

No lo creo. El nuevo eslogan es puro maquillaje de los asesores de imagen del Presidente que quieren reempacarlo como se hace con un producto masivo.

Pero es cambio de etiqueta y no de contenido, pues Santos sigue desconectado de la realidad del país, vendiendo ilusiones y compromisos no cumplidos como Gramalote. Y, además, trata de mantener esa ficción de preservar el legado de Álvaro Uribe cuando todos los colombianos saben y sienten que desde el 7 de agosto Santos traicionó las ideas que lo eligieron y por las que votaron más de nueve millones de ciudadanos. En la reunión de Hatogrande, Santos relanzó su gobierno y arrancó con su nuevo eslogan de campaña.

Ojalá, de una vez por todas, se sincere con el país y le diga que nunca creyó en los tres huevitos que le heredamos para cuidar, que él es un hombre liberal y no de la U y que en definitiva no es ni fue nunca uribista.

Sé que es como pedirle peras al olmo, pero si quiere ir detrás de los votos que de pronto lo reeligen (el 80 por ciento dijo en una encuesta que no votarían por él) tiene que dejar atrás ese electorado fiel a Álvaro Uribe que a lo largo y ancho del país quiere que se vaya.

Comenzó entonces Santos a cambiar el discurso.

Se desamarra sutilmente pero como buen jugador de póquer quiere mantener la caña hasta último momento.

Pero nadie ya le come cuento. La desconfianza que hoy hay en el país con este gobierno y su primer mandatario envalentona a los sectores que al no ser escuchados ahora siguen el ejemplo de los cafeteros.

Viene paro de educadores, de ganaderos y de pronto en la frontera con Venezuela donde hay gran descontento por la falta de acción ante la devaluación del vecino país que tiene quebrado al comercio. ¿Cuánto les va a costar a generaciones futuras esa debilidad del gobierno que nace de la pérdida de confianza en el Presidente?

El balance de los cinco minutos de logros de los ministros en la reunión de Hatogrande no es bueno.

Hay muy poco que mostrar y no me cabe duda de que al Presidente no le dicen toda la verdad. El problema no es de los ministros.

La inestabilidad que hay en este gobierno es brutal. Tres ministros de minas, de gobierno, de salud, de medio ambiente, de justicia y de transporte para solo hablar de las carteras más vitales muestran una debilidad gerencial que pone la responsabilidad de la mala gestión en la cabeza del mismo Presidente.

Es tal el déficit de logros concretos que ahora le toca buscar ese camino: el JMS justo, moderno y seguro.

Por lo menos ya se sincera con su verdadera identidad y con la grave situación política en la que se encuentra. Ve en grandes dificultades su reelección. Pero la razón no son las siglas que nos quieren imponer, es la falta de gestión, de cumplimiento y de palabra.

La mayoría de colombianos no quieren esa reelección. Lo dicen a lo largo y ancho del país. Y la verdadera razón se resume en otras siglas, ya que estamos en esas: IRSE indolente, retaliador, socarrón y excluyente.