HISTÓRICO
JUVENTUD Y PENSIONES
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Por ROCÍO ARANGO GIRALDO | Publicado el 26 de agosto de 2013

Según la 1ª Encuesta Iberoamericana de Juventudes, más del 70 % de los jóvenes latinoamerianos es optimista respecto a su situación personal, pero su optimismo en función de sus países está por debajo del 60 %. ¿Por qué ser optimista individual y pesimista en grupo?

Con la honestidad para ver el presente, cosa que no comparte Santos cuando dice que no hay paro, los más de 150 millones de jóvenes que hay hoy en América Latina conciben una enorme dificultad en superar la brecha social que han heredado. Eso explica el optimismo individual, sustentado por acceso a mejores oportunidades que sus padres.

Pero el pesimismo grupal no se entiende. Frente a las diferencias generacionales, la encuesta arrojó que más del 60 % de los encuestados está de acuerdo con sus padres en opiniones políticas, de sexualidad y sobre religión. Entonces, por un lado la brecha social heredada dificulta salir adelante, pero por otro lado, pensamos como nuestros antecesores.

Así las cosas, con todo y el socialismo del siglo XXI, los jóvenes latinoamericanos expresan más confianza en las capacidades propias que en el contexto de sus países. Sin embargo, las mayores expectativas de cambios positivos tienen que ver con el medio ambiente, la educación, la corrupción y la desigualdad.

No obstante cuando se trata de trabajar, las ideas jóvenes y el impulso jovial son las mejores herramientas. El viernes en la noche compartí una cena ofrecida por el capítulo Antioquia de la Cámara Junior Internacional a propósito del reconocimiento a los 10 jóvenes sobresalientes del departamento en 2013, y me reconfortó el alma escucharles hablar de cómo están cambiando el mundo.

Aunque eso no significa dejar a un lado la sabiduría de los años. La esperanza de vida para la mayoría de los bebés nacidos hoy en un país rico es de 100 años, la nuestra está por encima de 75 años. Somos una sociedad que debe pensar en mejor calidad de vida, para los 150 millones de ancianos del futuro.

Yo también quiero una pensión que el día de mañana me permita invitar a mi nieta a jugo de mandarina y sapitos de chocolate, así como mi abuela Tita me invitaba a mí. De 3.815.453 ciudadanos que registró el Dane en 2005 con más de 60 años, solamente hay 1.3 millones pensionados, de los cuales el 86 % recibe menos de dos salarios mínimos mensuales vigentes.

¿Si no hay alternativas de empleo hoy, cómo disfrutaremos de la pensión mañana?.