HISTÓRICO
La crónica crisis carcelaria
EL COLOMBIANO | Publicado el 24 de marzo de 2013
Llevamos demasiado tiempo oyendo ecos provenientes de las cárceles del país, de defensores de derechos humanos, de instancias oficiales como la Defensoría del Pueblo, que denuncian una y otra vez la insoportable situación que viven los internos.

Demasiado tiempo, también, desde todas las tribunas, pidiendo soluciones efectivas a esa situación anómala y contraria a la dignidad humana.

La opinión pública, en general, se muestra alejada de las vicisitudes que tienen que enfrentar las personas detenidas, y sólo se interesan por la horrenda realidad de las cárceles cuando la situación revienta en una tragedia de grandes dimensiones.

Y en eso llevamos muchos años. Los juzgados, los tribunales y las altas cortes conocen a diario acciones judiciales de los detenidos que buscan la protección de sus derechos fundamentales, y no obstante la realidad de las cárceles es cada día peor.

La sociedad se siente acorralada por el delito. Prevalece la sensación de que reina una impunidad casi total, y eso lleva a que se pida cárcel para cualquier conducta lesiva. Y el Congreso, actuando más en términos de popularidad y de réditos electorales, atiende el "clamor popular" y tipifica -esto es, convierte en delitos- una pluralidad de conductas cuyo tratamiento podría tener otras alternativas.

Recientemente, la propia Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, denunció el "populismo punitivo", un concepto que en la doctrina jurídica ha sido ampliamente documentado.

Si cada vez más conductas se convierten en delitos, y a su vez la consecuencia penal es la cárcel, y la sociedad no considera otras opciones de reparación y rehabilitación, los centros penitenciarios no tienen otra realidad que estar atestados sin posibilidad de bajar sus tasas de ocupación.

Como lo hemos advertido en otras ocasiones, Colombia es uno de los países con mayor índice de impunidad en el mundo. ¿Cómo sería la situación si la justicia operara con toda eficacia? ¿Si con un porcentaje de resolución de procesos penales inferior al 10 % tenemos las cárceles a reventar, qué pasará el día que todos los responsables de delitos sean sometidos a condena penal?

La ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, acaba de presentar al Congreso un proyecto de reforma al Código Penitenciario. Según ha adelantado en declaraciones públicas, se buscará abrir espacio a las alianzas público privadas, en primera instancia para la construcción de más cárceles, y posteriormente, para ver si los privados pueden entrar también a administrar los centros penitenciarios y a asumir la vigilancia de los internos.

El debate será largo y complejo. La intervención de los privados puede sonar a muchos como garantía de eficacia y organización, pero el tema penitenciario no es equiparable a otros campos de acción. No debe asumirse en términos de rentabilidad ni de negocio. Las personas detenidas conservan sus derechos fundamentales, y no deben ser material de inventario. La construcción de cárceles por parte de privados es una buena alternativa, pero su operación interna (la vigilancia penitenciaria propiamente dicha) debe someterse a análisis más exhaustivos.

Sea cual sea el trámite que el Congreso imprima al proyecto de reforma penitenciaria, hay una realidad calamitosa que está esperando solución inmediata. El Estado colombiano ha sido condenado muchas veces por su responsabilidad en la desatención a los presos. Ojalá no reaccione cuando ocurra una gran tragedia.