HISTÓRICO
¿LA DESTORCIDA?
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    ¿LA DESTORCIDA? |
Por ALBERTO VELÁSQUEZ MARTÍNEZ | Publicado el 26 de febrero de 2013

No se había acabado de digerir las optimistas declaraciones del embajador norteamericano sobre el gobierno Santos, cuando las encuestas de Datexco y Gallup asordinaron tanta música celestial.

Según Datexco apenas un 39 % cree que el país va por buen camino. Para el 57 %, según Gallup, las cosas empeoran. La imagen de Santos cae en dos meses del 53 al 44 %. Ya su imagen negativa supera a la positiva.

El pesimismo nacional no brota por generación espontanea. Ni es causado solo por el ejercicio de una oposición que cala en la conciencia de los colombianos para inclinarlos al escepticismo. Hay factores bastante adversos que juegan para dañar la fiesta de los entusiastas santistas. O para demostrar, como lo sostiene el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, que "Colombia no tiene un rumbo claro".

La percepción de inseguridad es grande. Existe la creencia de que el modelo de la Seguridad Democrática se está deteriorando. Aparecen nuevamente la quema de vehículos, los oleoductos dinamitados, ataques sistemáticos a la policía y al ejército. Además hay barrios en las grandes ciudades del país, en donde las bandas criminales han establecido su propio imperio, con sus disposiciones y retenes para que no penetre ni la ley ni la autoridad.

Hay preocupación con los diálogos de paz. Existe impaciencia con los actores que colman la mesa de negociaciones en Cuba. La opinión publica difícilmente acepta que el proceso vaya tan lento y que se de en medio del conflicto, sin cese unilateral del fuego. Aquella se exaspera, así el 62 %, según Gallup, esté de acuerdo con las negociaciones. El 68 % de los encuestados por Datexco no le ve futuro al tema de la paz. Cifra similar arroja la encuesta Gallup, de quienes no creen en un acuerdo final.

Pero nuevos acontecimientos podrían acelerar más la caída libre del prestigio presidencial.

Hay percepción de que se agudiza la corrupción nacional. Encuesta realizada con el apoyo de la Agencia Norteamericana para el Desarrollo Internacional, sitúa a Colombia como el país más corrupto de América latina, superando incluso a Venezuela y Haití. Esta percepción golpeará más la imagen de Santos en un régimen que, a pesar de todas las trasquiladas a la Constitución, sigue siendo de corte presidencialista.

La orquesta ministerial suena mal. Según encuesta de la revista Dinero, la calificación de los ministros de Santos es mediocre. Se rajan las de Justicia, de Transporte y el de Salud. El resto pasa raspando las asignaturas. En lenguaje escolar equivale a que les "regalaron" la materia. Si el presidente no ajusta la orquesta, seguirá desafinando. El auditorio muestra cicatería para aplaudir al jefe de Estado en sus desplazamientos por el país.

¿Qué va a hacer entonces el presidente Santos para recomponer esa imagen que se deteriora a un año largo de las elecciones en las cuales buscará su reelección? ¿Retomar nuevamente la Seguridad Democrática como bandera que le dio hace tres años su triunfo electoral? ¿Apurar a los visitantes de La Habana para que avancen con mayor celeridad en la búsqueda de la paz?

Ya los aplausos bajan en intensidad. ¿Se irá a aguar la fiesta reeleccionista, cuando hoy el 58% -revela Datexco- dice que no lo reelegiría?.