HISTÓRICO
LA GALLINA
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Por RAFAEL ISAZA GONZÁLEZ | Publicado el 05 de abril de 2013

Hace pocos días se publicó un artículo de prensa sobre varios indígenas que fueron condenados por sus propias comunidades, que de conformidad con nuestra Constitución Política, están pagando sus penas en las cárceles del Inpec.

Uno de los amigos de la tía Jesusita me llamó para comentarme acerca de esta crónica. Aunque creo que su verdadera intención era exponerme sus ideas para hacer que la justicia camine, así sea llevada en andas.

En dicho escrito se mencionan entre otros casos, el de un indígena que por el hurto de una gallina y unas ollas viejas, no se dice cuántas, fue condenado a 20 años en la guandoca. Otro aborigen pagó casi cuatro años en la cárcel por haber empujado al gobernador del resguardo, que equivale en nuestro lenguaje a un simple manoteo.

También la ley indígena castiga con severidad los actos de violación y el abuso sexual de menores. Por ser pueblos poco desarrollados en la aplicación de la ley, no reconocen disminución de penas por buen comportamiento, ni por realizar estudios en entidades como el Sena. Sin embargo, quizá por su mismo atraso, son mucho más severos con los violadores de lo que ocurre en pueblos más civilizados.

A juicio del amigo de la tía, ejemplos como estos deberían motivar al Ministerio de Justicia para adoptar normas iguales o similares, incluyendo el llamado debido proceso, por ser más simple y ágil que el nuestro. Además, teniendo en cuenta que la proyectada reforma a la justicia no fue aprobada por el Honorable Congreso Nacional, para ayudar a descongestionar los miles y miles de expedientes que atiborran los juzgados, se entreguen a los jueces indígenas varios procesos, que sin la menor duda, se atenderían con mayor celeridad, probidad y eficacia.

Luego agregó que para iniciar esta colaboración, se entregarían los procesos del grupo Nule, los hermanos Moreno Rojas, Factor Group e Interbolsa. Pero que para evitar abusos por parte de los nuevos togados, se les debería señalar que en la fijación de las penas o castigos se aplicará la siguiente regla de tres: si un indígena pagó 20 años de cárcel por una gallina avaluada en $20.000, significa que por cada $1.000 estuvo encaletado 1 año. De acuerdo con esta misma proporción y teniendo en cuenta las sumas que, en forma indebida y maliciosa, se apropiaron las personas antes señaladas, se aplicaría a cada uno la sanción correspondiente.

Epílogo: Mientras la corrupción cada vez está más exuberante, por el contrario, la salud, la justicia, la reforma pensional, la educación y las llamadas autopistas de la montaña, siguen en cuidados intensivos. Y lo peor de todo es que quienes deberían estar preocupados por estos pacientes terminales, no lo están. Las ollas que se robó el indio pueden servir para preparar los banquetes de los parientes Nule.