HISTÓRICO
La gente nos hizo olvidar la amargura
  • La gente nos hizo olvidar la amargura | El zaguero Diego Herner, de los hombres más destacados del Independiente Medellín durante este semestre. FOTO JAIME PÉREZ
    La gente nos hizo olvidar la amargura | El zaguero Diego Herner, de los hombres más destacados del Independiente Medellín durante este semestre. FOTO JAIME PÉREZ
Por DIEGO HERNER* | Publicado el 17 de diciembre de 2012

Amargura. Eso fue lo que sentí al momento de perder el penalti. Haber llegado hasta ahí y fallar esa posibilidad me generó una sensación muy amarga pero, en el fondo, tenía tranquilidad, porque sabía que en una definición así, podía pasar eso.

Los compañeros me decían que estuviera tranquilo, porque había hecho un gran partido, pero a mí no se me quitaba ese sabor amargo. Pensaba en lo cerca que estuvimos del título y en que se nos escapó.

Ya en el camerino, más tranquilos, nos pegó muy duro la tristeza de haber estado a sólo un paso de celebrar, pero también comenzaron las palabras de aliento de parte del cuerpo técnico por lo realizado y también, había agradecimiento entre todos nosotros por lo que significó este torneo y la lucha diaria que tuvimos.

Antes de viajar a Bogotá le dije a mi esposa, Cecilia, que no fuera a dar a luz, porque ya había cumplido el tiempo y no quería perderme el nacimiento de mi hija. Entonces, de inmediato la llamé. Como ya tiene contracciones me contó que durante el partido se le aceleraron, pero que Catalina, a la que esperamos con los brazos abiertos, aún no nacía.

Me alegré, pero lo que más feliz me hizo fue que tras contestar mi llamada, lo primero que me dijo fue que tanto ella como mi bebé, se sentían orgullosas de mí por lo que había hecho en la cancha. Eso me levantó el ánimo, una situación a la que Cecilia ya me tiene acostumbrado.

Después me desplacé con todo el grupo al aeropuerto de Bogotá para el regreso a Medellín. El viaje fue normal, algunos estaban escuchando música, otros dormían un poco. Había ese silencio por lo que pudo ser y no fue, pero también reflexionábamos sobre todo lo bueno que hicimos este semestre.

Arribamos a Rionegro y desde ahí empezamos a sentir el cariño de los hinchas. Había mucha gente esperándonos.

Eso jamás me había pasado en mi carrera, incluso, ni siquiera ganando un título. En Gimnasia de la Plata, también sentí ese cariño, pero no al nivel de lo que sucedió acá. La demostración de la gente fue impresionante y en ese momento sí dejé atrás la amargura. Nos dimos cuenta que la gente se sintió identificada con el esfuerzo de este grupo y la forma cómo encaramos los partidos. Sabían que éramos un grupo reducido y que definir el título en los penales había sido muy bueno. Bajamos por Las Palmas y nos acompañó una caravana bastante importante. Mientras tanto, en Twitter, veíamos las fotos de lo que se había montado en el Obelisco y teníamos ansiedad de llegar allí.

Nos bajamos del bus y me sentí increíble, al igual que todos mis compañeros. Perdimos una final y para esta gente éramos los mejores. Tengo contrato hasta junio, pero ojalá me pueda quedar muchos años. Gracias por ese cariño.

* Defensor del DIM