HISTÓRICO
La inconciencia sobre el Mundial
  • Jorge Giraldo Ramírez |
    Jorge Giraldo Ramírez |
Jorge Giraldo Ramírez | Publicado el 24 de julio de 2011

Todo el mundo sabe qué es el fútbol y el campeonato mundial, un poco menos saben qué es la Fifa y menos aún saben de la importancia del Mundial Sub-20. Colombia es sede de este último torneo y nunca antes en la historia ha albergado un evento deportivo de esta magnitud. Solo podrá ser superado en el futuro por unos juegos olímpicos (podrían ser juveniles) o por el campeonato de mayores; no es posible esperar algo superior.

El caso es que nadie parece haberse dado cuenta de esto. La prensa anda dedicada a la crónica roja y a la farándula judicial, los intelectuales están valorando la constitución y las conmociones del mundo económico del Norte y los opinadores viven del día a día de la pequeña política. Excepto la "bendición" presidencial a la Selección Colombia, según las noticias, la responsabilidad del torneo parece radicar exclusivamente en las alcaldías de las ciudades sede y en la policía. ¿Alguien ha visto a la Fedefútbol por algún lado?

Esta es una clara señal del subdesarrollo del país. A los escépticos del balón debe decírseles que no hay país desarrollado del mundo para el cual el fútbol sea marginal. Japón acaba de ganar la copa femenina, China ya entró a un mundial (2002) y seguirá creciendo. Estados Unidos domina en mujeres y es un contendor global serio en masculino. Los que tienen poco fútbol, como los árabes, se gastan su dinero y su glamur hospedando torneos. La excepción es India.

El fútbol es un negocio, una diversión y una relación social. En cualquiera de los tres ámbitos tiene una importancia de primer orden. De los 10 clubes deportivos más valiosos del mundo, tres -incluyendo el primero- son de fútbol, los otros siete son del circuito deportivo doméstico estadounidense. Lo único que rivaliza con el fútbol en la arena de la globalización es la internet.

Pero, sobre todo, el fútbol es una cultura. Cultura en el sentido prístino de las identidades, las representaciones y el lenguaje, pero también en el sentido racionalizado. Los estudios antropológicos, sociológicos, filosóficos, económicos, son numerosos y si en nuestro medio escasean es -de nuevo- sólo una señal de atraso. El periodismo que producen los ingleses, españoles y argentinos alrededor de esa cultura suele ser estupendo y deja la sensación de que en este campo todo está por hacer en Colombia.

Lo más grave es que la inconciencia sobre el Mundial Sub-20, lo es también sobre nosotros mismos. Colombia está en el mapa del mundo, positivamente sólo desde hace pocos años. Mucha gente quiere venir e invertir. Medellín, que era la lepra del país, se ha convertido en un centro de atracción nacional e internacional, por más que haya plañideras de oficio y difamadores en campaña.

Para saber más (alguna literatura reciente sobre fútbol):

Beatriz Vélez, Fútbol desde la tribuna.

Jairo Clavijo, Cantar bajo la anaconda.

Beto Xavier, Futebol no país da música.

Ted Richards, Soccer and Philosophy.

Simon Kuper & Stefan Szymanski, Soccernomics.

Josep Guardiola, Palabra de Pep.