HISTÓRICO
LA JUSTICIA DE VACACIONES
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Por YOHIR AKERMAN | Publicado el 17 de junio de 2013

La imagen de la justicia se sigue deteriorando. No solo por su incapacidad, sino por los escándalos que rodean a sus altos funcionarios.

Lamentable.

El ejemplo más reciente son los viajes de la presidenta de la Corte Suprema, Ruth Marina Díaz. El crucero que hizo la Dra. Díaz para celebrar el Día de la Madre, en el que además también estaban varios magistrados del Tribunal de Bogotá, y peor aún, aspirantes a entrar a la Corte Suprema de Justicia, fue una vergüenza nacional.

La defensa de la Dra. Díaz es que era un permiso remunerado, estipulado en el artículo 144 de la Ley Estatutaria de la Justicia, el cual establece que se pueden tomar, si hay justificación, cinco días hábiles por mes.

El problema, fuera de la extravagante normatividad, es la interpretación laxa de los funcionarios que han amañado justificaciones para abusar, tomando recesos constantemente. Lo del crucero por el Caribe es sólo un ejemplo. Las cosas claras: para descansar están las vacaciones. Los permisos estipulados por la Ley deben ser estrictamente para "causas justificadas", que son cuestiones realmente calamitosas. Nada más.

Pero lo preocupante es que ese es sólo otro síntoma del cáncer que aqueja a la Rama Judicial. El primer indicio fue el carrusel de las pensiones de las Cortes, luego, vino el escándalo por la reforma a la Justicia, y después los casos en el Consejo de Estado que demostraron preferencias por amistades entre los miembros de la cúpula, los favores y los nombramientos negociados. No son casos aislados, sino de una metástasis del cáncer que afecta a esta esencial rama del poder público.

Preocupante.

Sobre todo porque nada indica que venga una cirugía de fondo para salvar al país de esta enfermedad.

El único remedio paliativo por ahora es empoderar a varios de los magistrados que están en las cortes tratando de evitar que el clientelismo triunfe, y reforzar el papel de vigilancia de los entes de control, del ciudadano, y de los medios para monitorear estos abusos.

Hay que recordarles a los magistrados que su labor debe ser dedicada al trabajo por la justicia. No a la carrera por el poder.

ÑAPA. Respetados Sres. Tomás y Jerónimo Uribe. Les respondo de nuevo que me ratifico en mis argumentos. La Dian no los ha exonerado en la investigación que tiene en su contra.

Así de claro y así de sencillo.

Cuando los encuentren inocentes, y espero que así sea, merecerán seguir argumentando lo que hasta ahora están estableciendo. Sobre el tema de la Zona Franca, puede que ustedes afirmen que no fue ilegal el procedimiento, pero lo que es seguro es que no fue legítimo.

Mi labor como periodista es referirme a eso. Ahora bien, no voy a seguir en este debate que ustedes han deformado en ataques personales en mi contra.

No me interesa. Cuando quieran volver a los argumentos, Sres. Uribe, acá estoy para contestarles como lo he hecho hasta ahora. Me despido de este debate agradeciéndoles por sus cartas, y aclarándoles, otra vez, que aunque no estoy en orillas políticas alejadas a las de ustedes, lo que sí estoy seguro es que tenemos definiciones diferentes de ética.

Saludos cordiales.